En Circo urbano le dimos pista a Mariano Suárez, cofundador de MOT Argentina, un proyecto con base en Quilmes que busca ampliar las fronteras del reciclaje tradicional y revalorizar el cabello humano y animal para transformarlo en herramientas de conservación ambiental.
La iniciativa nació hace cuatro años a partir de un trabajo de tesis de ingeniería industrial y de la alianza con la organización internacional Matter of Trust. Frente a las miles de toneladas de pelo que diariamente se tiran a la basura en peluquerías y barberías de todo el país, el emprendimiento montó una cooperativa de trabajo enfocada en procesar este insumo textil para darle una segunda vida útil y generar puestos de empleo verde.
Entre sus líneas de desarrollo destaca el «agropelo», una manta o cobertura que se coloca directamente sobre la tierra alrededor de la planta. Esta solución permite reducir la evaporación producida por el sol y generar un ahorro hídrico de hasta el 50 %, al mismo tiempo que el cabello aporta nutrientes esenciales para el suelo, como el nitrógeno, a medida que avanza su lenta descomposición.
La propuesta también incluye el desarrollo de «petropelo», un sistema que aprovecha la capacidad natural del cabello para adherir hidrocarburos y grasas hasta ocho veces su propio peso. Mediante discos y barreras flotantes diseñadas para puertos, estaciones de servicio y saneamiento de cuencas, el proyecto demuestra cómo la innovación sustentable y la concientización comunitaria pueden reconvertir un residuo cotidiano en un aliado clave para proteger el agua y la tierra.


