En Circo Urbano le dimos pista a Alicia Paez, Gerente de Enoturismo de Bodega Valle de la Puerta, para conocer cómo se vive la temporada alta en La Rioja, entre vendimia, Chaya y experiencias sensoriales que combinan vino, aceite de oliva y tradición.
En pleno febrero, con el calor característico y la amplitud térmica que distingue a la región, la bodega atraviesa el inicio de la cosecha. Turistas de todo el país llegan para participar activamente de la vendimia: pueden cortar uva, recorrer viñedos y conocer de cerca el proceso que transforma esa fruta en vinos como el Bonarda o el Torrontés riojano.
La propuesta se completa con visitas guiadas diarias y degustaciones que incluyen también aceite de oliva extra virgen. La Chaya, fiesta popular que atraviesa todo el mes, suma identidad cultural a la experiencia. Harina, albahaca detrás de la oreja y el tradicional “topamiento” forman parte de un ritual colectivo que combina música, celebración y encuentro.
En ese marco, Valle de la Puerta abre sus puertas para integrar turismo, producción y cultura en un mismo recorrido. Además del vino, la bodega destaca su producción olivícola, con variedades emblemáticas como la Manzanilla y la Arauco, considerada insignia nacional, y blends de aceite que se degustan en estado puro para apreciar aromas y matices.


