La Oferta Cultural del Fin de Semana por Gustavo Corvalán

En dialogo con FRECUENCIA ZERO, el licenciado en turismo Gustavo Corvalán, recorrió las fiestas y encuentros locales, provinciales y nacionales característicos de su columna habitual de los martes.
La Liga rusa de fútbol calienta motores tras parón invernal

Para la alegría de los aficionados rusos al fútbol, el pasado fin de semana se reanudó la Premier Liga de la temporada 2019/2020 tras el parón invernal marcada por el liderazgo convincente del Zenit San Petersburgo. Como era de esperar, el mayor interés de los expertos y los fans rusos suscitaron los partidos disputados por los clubes que en las restantes once jornadas aspiran terminar la Liga en la llamada «zona de las copas europeas», es decir, entre los primeros cinco clasificados. Se trata del Zenit San Petersburgo, el líder de la clasificación tras 19 jornadas, seguido por el Krasnodar, el Rostov, el CSKA y el Lokomotiv. Sin lugar a dudas, el plato fuerte de la vigésima jornada y la primera en la fase primaveral, ha sido el choque entre el Zenit y el Lokomotiv, disputado en San Petersburgo en el estadio que acogerá algunos partidos de la Eurocopa 2020. El Zenit abrigaba la gran tentación de aumentar la distancia de diez puntos que lo separaba del segundo clasificado, el Krasnodar, al tiempo que los «ferroviarios» dirigidos por el carismático técnico Yury Siomin, se proponían recortar la diferencia de once puntos que les separaba del Zenit y así subir en la tabla clasificatoria liguera. A primera vista, el club anfitrión se perfilaba como favorito, pues aparte de jugar como dueños de casa, el Zenit cuenta con un plantel de jugadores de calidad, entre los que destacan el veterano ruso Yury Zhirkov, o los internacionales como el serbio Ivanovic, el ucraniano Rakitski, el colombiano Barrios, el argentino Driussi, o el exbarcelonista brasileño Malcom. Sin embargo, el comando técnico del equipo ferroviario puso al zaguero alemán Benedikt Höwedes, para atinadamente frenar a Malcom. En el medio campo Solomón Kverkvelia y el joven Stanislav Magkéev hacían un bloque de contención y empezaban los ataques esporádicos moscovitas. Los delanteros Éder, Miranchuk y Mario presionaban las salidas de Ivanovic y Rakitski. El Zenit también cortaba drásticamente al polaco Grzegorz Krychowiak; y al internacional ruso Alexéi Miranchuk. El partido se tornó accidentado y ambos equipos acumularon 12 faltas en el primer tiempo. A falta de goles, el entrenador del Lokomotiv Moscú se convirtió en la figura del encuentro, al recibir 2 tarjetas amarillas, la primera en el minuto 14, y la segunda 15 minutos después, por lo que fue expulsado del banquillo. Las airadas protestas del técnico del Lokomotiv tenían como fundamento el «mal arbitraje» del moscovita Yevgueni Turbín, quien, en opinión de Siomin, debía de castigar con cartulina amarilla a Wilmar Barrios, del Zenit, por su jugada agresiva contra Höwedes. En el segundo tiempo, los locales dirigidos por Serguéi Semak, intensificaron sus líneas ofensivas, pero el portero del Lokomotiv y de la selección de Rusia, el brasileño naturalizado Marinato Guillerme respondió con altura. El delantero iraní Cerdar Azmun, que entró al campo de juego con la camiseta del Zenit en lugar del argentino Driussi, pudo poner en ventaja a los locales, pero nuevamente el número 1 de la selección nacional de Rusia salvó su valla. En los últimos minutos, el Lokomotiv hilvanó un fulminante contrataque que Alexéi Miranchuk no pudo concretar. El partido terminó en un empate a cero, pero dejó buen sabor de boca, pues los dos clubes mostraron que no en vano habían pasado su concentración previa a la reanudación de la Liga El empate entre el Zenit y el Lokomotiv les permitió a ambos mantenerse en sus posiciones clasificatorias, la primera y la quinta, respectivamente. Hablando de otros partidos de la jornada merece la pena destacar el encuentro entre el Krasnodar y el Ufá, pues el club norcaucásico es el único de los líderes ligueros que logró vencer y consolidar su segunda posición. Tras vencer al Ufá por 2-0, el Krasnodar sigue en la segunda posición, con 38 puntos, es decir, tiene 8 menos que el Zenit, y 3 más que sus perseguidores: Rostov, CSKA y Lokomotiv. Hablando de los aspirantes al medallero de la Premier Liga rusa, hay que destacar que el CSKA Moscú sacó un magro empate a uno en casa, ante el Ural, al tiempo que el Rostov apenas evitó una derrota frente al Ahmat, en la capital chechena, donde logró marcar un gol de empate. También vale la pena decir algunas palabras sobre el partido disputado en Sochi por el club del mismo nombre y el Arsenal de Tula, ambos en la zona del descenso, y, como no, del tan esperado derby moscovita Dinamo-Spartak. El partido en Sochi tenía su «valor agregado» pues salió al campo con la camiseta de este club el ex internacional ruso Alexandr Kokorin, quien hacía ya 500 días no había tenido actividad futbolística por castigo judicial. El exdelantero del Zenit, Kokorin con su gol de factura que anotó en el minuto 64 y su activo accionar en el campo de juego está manifestando su deseo de volver a ser un artífice de las líneas atacantes de la selección nacional de Rusia. Sin embargo, el Sochi fue derrotado por 1-2 y es candidato número uno a abandonar la Premier Liga por ser el colista con 15 puntos, 4 menos que el penúltimo clasificado, el Krilia Sovétov que, sea dicho de paso, empató a uno frente al Oremburgo en la jornada número 20. Y en lo que se refiere al tan esperado encuentro entre los legendarios clubes capitalinos, el Dinamo y el Spartak, se puede afirmar que no frustró las expectativas. Los aficionados que llenaron a tope las gradas del remodelado estadio Lev Yashin, del Dinamo, fueron testigos de un vibrante choque que terminó a favor de los visitantes (0-2), dirigidos por el joven técnico italiano-alemán Doménico Tedesco, de 34 años. Tras sumar tres puntos, el Spartak desplazó al Dinamo de la novena posición clasificatoria en la que se colocó con 25 puntos, uno más que el club del legendario «Araña Negra», Yashin. Resumiendo, podemos decir que la primera jornada primaveral de la Premier Liga rusa no abundó de goles: tan solo 13 en 8 partidos, pero permitió formarse una opinión de la forma de
Clinton ha vuelto

Esta semana hablaremos de un nuevo ataque contra el presidente estadounidense, Donald Trump, para impedir su reelección en los comicios de 2020. Mientras Trump ha demandado al diario The New York Times por difamación y ha acusado al periódico de publicar intencionadamente una historia «falsa» relacionada con las investigaciones sobre presuntas injerencias rusas en las elecciones presidenciales del 2016, la excandidata presidencial de Estados Unidos, Hillary Clinton, aseguró que el presidente ruso, Vladímir Putin, «ordenó a su servicio de inteligencia» que la investigara en 2016. Trump puso la demanda en la Corte Suprema de Manhattan y busca millones de dólares por daños porque, a su juicio, el rotativo neoyorquino publicó “falsamente” que había una «conspiración con Rusia» como un hecho verídico. Ya nos hemos referido al tema en uno de nuestros programas anteriores… Y no hay más remedio que retomarlo. «Trump denuncia una conspiración en su contra de la Inteligencia y el Partido Demócrata de EEUU», titula la edición en español de RT. Los hechos se remontan al 27 de marzo del pasado año y la campaña del presidente estadounidense hace alusión a un artículo del periodista Max Frankel titulado «The Real Trump-Russia Quid Pro Quo» («El quid pro quo real entre Trump y Rusia»). En un comunicado la asesora jurídica de la campaña de Trump, Jenna Ellis, expresó que han decidido demandar porque el The New York Times dijo que la campaña tenía un «acuerdo general con la oligarquía de Vladimir Putin para ayudar a la campaña contra Hillary Clinton a cambio de una política exterior pro-Rusia y un alivio en las sanciones económicas». La verdad es que lo veo difícil para la campaña de Trump, porque probablemente tendrán que poner varias denuncias contra The New York Times porque ese mismo diario publicó hace poco la información de que el Kremlin ya está injiriendo en la campaña de 2020 para asegurar la reelección de Trump. El periodista internacional Alberto Rabilotta considera que se trata de una «fabricación y de una conspiración absurda». No obstante no todos están de acuerdo con semejante enfoque. La excandidata presidencial de Estados Unidos, Hillary Clinton, reapareció en público esta semana para cargar con fuerza contra la campaña electoral de Trump. Clinton afirmó que el presidente ruso, Vladímir Putin, quiso vencerla en las elecciones de 2016 y «ordenó a su servicio de inteligencia» que la investigara. Además, Clinton asegura tener grabaciones de generales rusos dándole órdenes a sus subalternos para «perseguirla». En una rueda de prensa en la Berlinale, Clinton se refirió de manera directa al presidente ruso del que dijo estar segura que no la «malinterpretó». «Creo que sabía perfectamente quién era y que me pondría en pie por la libertad y la decencia y para crear relaciones fuertes entre las democracias occidentales para defender Europa y la OTAN», afirmó. La tesis de Clinton es que «cuando Putin ordenó a su servicio de inteligencia a que fueran a por ella y dijeran cualquier cosa negativa que pudiera decirse, no fue porque no me entendiera, fue porque quería derrotarme». Este discurso de Hillary Clinton provoca varias preguntas sin respuesta. La primera y la más importante es ¿realmente cree la excandidata a la presidencia que alguien es capaz de creer que ella tiene «interceptaciones de citas de los generales» rusos? Y, por cierto, ¿qué quiere decir cuando dice «tenemos»? Si es que realmente las tienen la próxima pregunta que surge es ¿cómo las han obtenido? ¿Con qué métodos legales? Da la impresión de que Clinton tiene sus propios servicios de inteligencia que al parecer son los mejores del mundo a juzgar por los resultados de su trabajo. Pero si volvemos a analizar los acontecimientos de la campaña presidencial de 2016 veremos que en la realidad no es así, ni mucho menos. La verdad es que todas esas revelaciones de Clinton me causan la sensación de déja vu. Aunque a lo mejor ya pocos se acordarán, pero Clinton y los demócratas decían cosas muy parecidas en 2016 sobre Trump y Putin. «Clinton acusa a Trump de ser ‘amigo’ de Rusia y de Putin», titulaba a una de sus reportajes la Televisión Española en 2016. El hecho de que Clinton aparezca ahora con la misma tesis de que «Trump es un amigo de Putin» quiere decir que las cosas van muy mal para los demócratas y que es muy probable que realmente gane Trump las próximas elecciones. Cabe destacar que las palabras de Clinton tienen ahora, cuatro años después, aún menos credibilidad. Porque los demócratas y sus aliados han gastado estos cuatro años precisamente para demostrar que hubo un complot entre Trump y Putin para ayudarle a ganar la presidencia. Y no lo han conseguido, ni mucho menos. Por eso al parecer lo único que pueden hacer ahora los adversarios de Trump es volver a demostrar al público a Hillary Clinton con las mismas acusaciones y utilizar las páginas del mismo The New York Times para anunciar que Rusia ya está injiriendo en la campaña electoral de 2020 para ayudarle a Trump conseguir su segundo mandato. En los últimos días las noticias relacionadas con la campaña presidencial que nos llegan de Estados Unidos provocan una fuerte sensación de déja vu. «La sombra de Rusia vuelve a posarse sobre las elecciones de Estados Unidos», titula a uno de sus reportajes CaracolTV. Por el momento la campaña de Trump ha demandado a The New York Times por los hechos que se remontan al 27 de marzo del pasado. La asesora jurídica de Trump, Jenna Ellis, precisó en un comunicado que han decidido demandar porque el diario afirmaba que Trump tenía un acuerdo con la oligarquía rusa para ayudar a la compaña contra Hillary Clinton a cambio de una política exterior pro-Rusia y un alivio en las sanciones económicas. Ahora, en 2020, parece totalmente evidente que se trata de información «cien por cien falsa y difamatoria» y a juicio de la campaña del presidente el diario neoyorquino lo publicó siendo consciente en el momento «de la falsedad». Según la asesora
COVID-19 amenaza los Juegos Olímpicos en Tokio

Dick Pound, miembro del Comité Olímpico Internacional (COI), asegura que tienen tres meses para decidir si los Juegos Olímpicos de 2020, programados para llevarse a cabo en Japón entre el 24 de julio y el 9 de agosto, deberían celebrarse o no en medio de la propagación del coronavirus. El que es el miembro más antiguo del COI admitió que, si no se puede garantizar la salud y la seguridad de los deportistas y los visitantes, «es probable que se esté considerando una cancelación», aunque no lo ve muy evidente. El Vicepresidente de la Asociación Internacional de la prensa deportiva Nikolai Dolgopolov opina que «para el verano queda aún bastante tiempo. Nadie puede suponer con qué grado de celeridad y en qué países se va a desarrollar esta epidemia. El virus es a tal punto fuerte y peligroso que, cualquiera de nuestras conjeturas resultan aquí fútiles». En tanto, la Organización Mundial de la Salud, valoró los esfuerzos que está tomando Rusia para enfrentar el coronavirus. Los éxitos en tal dirección fueron destacados por el titular de la OMS, Tedros Ghebreyesus. Destacamos que Rusia cuestiona la conveniencia de involucrar a Francia y Alemania en las consultas ruso-turcas sobre la zona de distensión siria de Idlib, declaró la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, en su rueda de prensa semanal. Entre Ankara y Moscú no existen problemas en cuanto a la situación en la zona de desescalada en Idlib, declaró el ministro de Defensa de Turquía, Hulusi Akar. Según él, los enemigos de los militares turcos en Idlib son las tropas gubernamentales sirias y destacó que Ankara continuará las negociaciones con Moscú. En otro orden, los senadores estadounidenses Chuck Schumer y Sherrod Brown, ambos del opositor Partido Demócrata, llamaron al presidente Donald Trump a que aplique sanciones contra Rusia, luego de reportes de prensa que indican que Moscú estaría intentando interferir en las elecciones nacionales de este año. Estos y otros temas en el programa dominical 7 Días.
Trump y la paranoia

En esta edición de nuestro programa hablaremos de cómo ha reaparecido en las portadas de los medios internacionales el tema de la intromisión rusa en las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Y no solo se trata de la llamada «trama rusa» que se refiere a las elecciones de 2016, sino también de la presunta intromisión del Kremlin en la campaña presidencial del año en curso. Lo curioso es que ambos temas coincidan esta semana y claramente no se trata de una casualidad. Cuando ya perecía que es difícil añadir algo nuevo al tema de la «trama rusa» de 2016 que ha marcado el primer mandato del presidente estadounidense, Donald Trump, los medios internacionales soltaron una nueva «noticia bomba». A juzgar por los titulares, efectivamente se trata de algo sensacional. Nuestros colegas aseguran que Trump le había ofrecido al fundador de WikiLeaks Julian Assange el perdón presidencial a cambio de testificar que Rusia no tenía nada que ver con el ataque cibernético contra el Partido Demócrata en 2016. Eso es lo que dicen algunos titulares. «¿Ofreció Trump perdón presidencial a Assange y a cambio de qué?», se pregunta la edición en español de la CNN. Hay que destacar que la versión de la CNN es bastante moderada y el titular de la crónica es inteligente. Más bien se preguntan si realmente pudo haber sido así. Mientras tanto, las primeras noticias sobre el tema no dejaban lugar a dudas sobre si ofreció o no Trump el perdón presidencial a Assange a cambio de un trato sucio. Por ejemplo, la agencia española EFE titulaba a una de sus crónicas desde Londres el pasado 19 de febrero: «Donald Trump le ofreció el indulto a Julian Assange si negaba la implicación de Rusia en la filtración de los correos de Clinton». Un titular muy detallado que prometía una historia muy clara y una verdadera noticia bomba. Pero a continuación no encontramos nada de lo que prometía ese titular tan sensacionalista. Ni mucho menos. No hay más explicaciones en la crónica. El abogado de Assange asegura que tiene un testigo que sostiene que Trump le había ofrecido un trato sucio al fundador de WikiLeaks a través del antiguo congresista republicano Dana Rohrabacher. Intentemos ver toda esta historia como la ve un lector normal y corriente, un lector inocente. Se entiende que Assange recibió una visita del antiguo congresista republicano que pudo haberle ofrecido un trato. Pero lo que falta en esta crónica es cuál es la relación entre el congresista y el presidente estadounidense. Un eslabón clave por decir algo. No sabemos si ha sido un error del periodista que escribió la crónica o bien ocurrió por la escasez de los datos que tenía a su disposición. Pero al día siguiente ya casi todos los medios añadían que Dana Rohrabacher visitó a Assange por encargo personal de Trump. La verdad ese detalle añade poco a la credibilidad de toda esta historia. Más aun, porque no lo dice el propio Assange a través de sus abogados. Y como hemos visto también el presidente Trump ha desmentido que había ofrecido un trato al fundador de WikiLeaks. Por cierto, no ha sido la única «noticia bomba» relacionada con la injerencia rusa en los procesos electorales en Estados Unidos que Trump desmintió la semana pasada. También tuvo que dar la cara para desmentir en contra de lo que dicen sus servicios de especiales la información de que Rusia le está ayudando a ganar las elecciones de este año. ¿Vuelve y juega injerencia rusa en elecciones de Estados Unidos?, se pregunta en una de sus crónicas Caracol TV. Así que la sombra de Putin vuelve a plantearse sobre Washington. Nada más y nada menos. Y vuelve a circular un nuevo tema de la intromisión rusa que apenas explica algo. Un jefe de inteligencia que informa a la Cámara de Representantes de que Putin ya está allí sin que Trump supiera nada. La revelación que enfureció a Trump, quien se quejó de que los demócratas podían utilizar la información en su contra. Hay que reconocer que algunos medios ya no pueden tomarlo totalmente en serio. Por ejemplo la agencia Associated Press se pregunta: «¿Otra vez? Aseguran que Rusia está interfiriendo en la campaña electoral en EEUU». Nuestros colegas ponen un titular que dice que «El fantasma de Putin y la injerencia rusa vuelve a sobrevolar el proceso eleccionario en Estados Unidos». Pero en la realidad no hacen ninguna afirmación definitiva. Solo informan de que unos funcionarios de inteligencia dicen que Rusia está interfiriendo en la elección de 2020 para tratar de ayudar al presidente Trump a ser reelegido, citando al periódico The New York Times. No obstante, la furia de Trump se ha plasmado en forma muy real. Destituyó al jefe interino de inteligencia nacional (DNI) Joseph Maguire en medio de informes que aseguran que la furia contra el funcionario se desató tras una sesión informativa a legisladores sobre la supuesta intención rusa de ayudarle a Trump a conseguir reelección en los comicios de este año. «Trump reemplaza a jefe de inteligencia tras un informe sobre injerencia rusa», titula la edición en español de la agencia AFP. La reacción de Trump a las advertencias sobre la nueva «trama rusa» parece muy comprensible. Más aun, cuando sonaron unas acusaciones muy serias que implican a Trumo y no se han ofrecido pruebas para fundamentarlas. También es cierto que el hecho de que la noticia de la nueva «trama rusa» en 2020 coincida con la noticia de presunto trato sucio entre Trump y Assange resta credibilidad a ambas historias. Esto es precisamente lo que dice Rusia. «El Kremlin tilda de paranoicas las acusaciones de injerencia en las primarias de EEUU», titula la agencia Sputnik a una de sus crónicas. Haciendo un resumen podemos decir que tenemos todos los elementos de una campaña mediática que pretende impedir la reelección de Trump aprovechando el llamado «factor ruso». Por un lado, los abogados de Assange de repente revelan que tienen un testigo de que Trump le había
Putin evalúa eficiencia del Servicio Federal de Seguridad de Rusia

El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB, por sus siglas en ruso) frustró 57 crímenes terroristas en 2019, declaró el presidente ruso, Vladímir Putin, al dar su valoración a la eficiencia del organismo en una reunión con su cúpula directiva. «El número total de crímenes terroristas —que incluyen, además de los atentados per se, reclutamiento para organizaciones terroristas, llamamientos públicos al terrorismo y toma de rehenes, entre otros— sigue disminuyendo. De nueve crímenes cometidos en 2018 a cuatro en 2019, mientras que 57 crímenes de ese tipo fueron prevenidos», puntualizó Putin. «Se ve la dinámica positiva en la identificación y eliminación de las llamadas células durmientes de terroristas, en la desarticulación de canales de financiamiento de grupos terroristas y el suministro de armas para ellos», señaló. Asimismo, Putin agradeció a EEUU la ayuda en la prevención de un atentado terrorista en San Petersburgo a finales de 2019: «Destacaría la cooperación con colegas extranjeros. Así, gracias a la información oportuna del FBI el 27 de diciembre del año pasado, fueron detenidos dos miembros de ISIS [grupo terrorista prohibido en Rusia] que estaban preparando ataques sangrientos durante las celebraciones de Año Nuevo», enfatizó el mandatario ruso. Vladímir Putin llamó al Servicio Federal de Seguridad a reforzar la protección de las instituciones públicas contra ciberataques. Además, el presidente ruso planteó ante el FSB la tarea de dedicar atención especial a la protección de la información confidencial. Entre tanto, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, declaró que el llamado acuerdo del siglo para la solución del conflicto palestino-israelí, propuesto por EEUU, no contribuirá a mejorar la situación en Oriente Medio porque hace caso omiso a la legislación internacional elaborada en este ámbito. Este intento de resolver «en un dos por tres» uno de los conflictos más antiguos de la actualidad «apenas contribuirá a mejorar las relaciones entre israelíes y palestinos, quienes a su vez ya rechazaron rotundamente el llamado ‘acuerdo del siglo’ de EEUU», indicó el jefe de la diplomacia rusa. Palestina ya expresó su rechazo al proyecto estadounidense que, según el líder palestino Abás, acabará en «el basurero de la historia». Mientras, el ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, declaró que EEUU está saqueando abiertamente los campos de petróleo en Siria y al mismo tiempo, está prohibiendo el suministro de petróleo a ese país con las sanciones. El ministro ruso agregó que la mayoría de los afectados en Siria necesitan calor, agua caliente y electricidad que «se obtienen de los hidrocarburos que no se pueden suministrar al país, y no siempre son capaces de producirlos ellos mismos». Si nos fijamos en el mapa de las reservas naturales de Siria podremos ver que las bases se encuentran en los campos petrolíferos más productivos. Precisamente esto hace que el presidente Donald Trump retrase su resolución de retirar las tropas de Siria. En tanto, el comandante del Ejército Nacional Libio, mariscal Jalifa Haftar, declaró que está dispuesto a cesar las hostilidades si los mercenarios sirios y militares turcos se retiran del país. Según Haftar, el gobierno en Trípoli junto con Turquía se aprovecharon del armisticio en Libia para trasladar allí a mercenarios desde Siria. El mariscal apoyó la idea de patrullas marítimas de países europeos para evitar que Turquía suministre armas al Gobierno de Acuerdo Nacional en Trípoli. El mariscal comentó su encuentro con el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, el pasado miércoles: «Estamos celebrando consultas con todos nuestros amigos, incluida Rusia, en el marco de la lucha contra el terrorismo. Hemos pedido que todas las partes se atengan al acuerdo de Berlín», añadió. En otro orden, Washington no consigue persuadir a Damasco a que mantenga negociaciones con los terroristas en la provincia de Idlib. Así lo ha dicho en la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, dedicada a la situación en Siria, el embajador de Rusia ante esa organización Vasili Nebenzia. El diplomático instó a los estadounidenses a dejar de ofrecer cobertura política a los grupos que el propio Consejo de Seguridad reconoce como terroristas. El embajador ruso también señaló que hasta el día de hoy en los depósitos de esos grupos encuentran armas occidentales y exigió poner fin a los suministros. «No dejaremos de respaldar al legítimo gobierno sirio que libra una lucha legal contra el terrorismo internacional», subrayó el diplomático ruso. «Nuestro país tiene actualmente las peores relaciones con Polonia desde el término de la II Guerra Mundial», declaró el embajador de Rusia en Varsovia, Serguéi Andréiev. Las autoridades polacas amplían su campaña de falsificación de la historia a medida que se acerca el 75 aniversario de la victoria de la Unión Soviética y sus aliados sobre la Alemania nazi, advirtió el embajador en una entrevista publicada por agencias noticiosas. Estos y otros temas en 7 Días.
Fin de semana XXL a pura fiesta

A poco de iniciarse el fin de semana por carnaval, el integrante de la Comisión de Turismo Rural de la Federación de Turismo (FEDETUR), Gustavo Corvalán, repasó las mejores actividades para disfrutar en familiar y descansar.
El ruso Lóguinov, protagonista del Campeonato Mundial de Biatlón

El ruso Alexandr Lóguinov se ha convertido en gran triunfador de las primeras jornadas del 54º Campeonato Mundial de Biatlón, que acoge la localidad alpina italiana de Anterselva, al ganar una medalla de oro y una de bronce, en sprint y persecución, respectivamente. El biatlón es la modalidad deportiva de invierno que combina el esquí de fondo y el tiro con carabina, que goza de mucha popularidad en los países nórdicos, así como en EEUU, Alemania, Francia, Italia y, por supuesto, en Rusia. La presente edición del Campeonato Mundial ya tiene a su protagonista: es el biatleta ruso Alexandr Lóguinov, de 28 años, quien ganó la carrera de 10 kilómetros velocidad (sprint) y fue tercero en la carrera de 12,5 km persecución. Para comprender mejor el secreto del éxito del deportista ruso, vamos a analizar su trayecto profesional. Alexandr Lóguinov vio la primera luz del mundo el 31 de enero de 1992 en la ciudad de Sarátov, situada a orillas del embalse del río Volga, a poco más de 800 km al sureste de Moscú. Sus padres no tenían relación alguna con los deportes. Sasha, como de cariño lo llamaban en casa, en su temprana niñez aprendió el arte del kárate y soñaba con obtener algún día el cinturón negro. Sin embargo, a los 13 años de edad, bajo la influencia de su hermana mayor Tatiana, se sintió atraído por las carreras de esquí de fondo. En 2006, cambió el esquí por el biatlón e ingresó a la escuela especializada juvenil de su terruño natal, que a la vez es uno de los centros olímpicos de reserva de Sarátov. Al año siguiente, cumplió con las exigencias de las normativas y consiguió el título de «candidato a maestro del deporte» en biatlón y carreras de esquí. En 2008, ganó el campeonato nacional de biatlón juvenil, al mismo tiempo que se convirtió en medallista de las competiciones de carreras de esquí en la categoría «junior». En 2009, a la edad de 17 años, el ahora campeón mundial de biatlón fue incluido en la selección nacional de Rusia. Su innato talento se dejó traslucir muy pronto, ya en su debut. Así, en el campeonato juvenil 2010 fue quinto en la modalidad de sprint, cuarto en la de persecución y redondeó su participación ganando la medalla de oro en relevos. Al año siguiente, en el Campeonato Mundial de biatlón celebrado en la República Checa fue tercero en sprint y en persecución, y volvió a ganar la medalla de oro en relevos. Los años 2012 y 2013 continuaron siendo triunfales para él, ganando cada año 3 medallas de oro en la carrera de relevos en los Campeonatos Mundiales de Austria y Bulgaria, respectivamente. © Sputnik / Alexey Filipov Alexandr Lóguinov Todo indicaba que había nacido una nueva estrella rusa del biatlón mundial. Sin embargo, su vida deportiva se vio seriamente afectada en noviembre de 2014, cuando fue publicada la noticia sobre el positivo resultado de la prueba de dopaje A, con fecha 26 de noviembre de 2013. Lóguinov cumplió su castigo de dos años, apartado de todas las competiciones hasta fines de noviembre de 2016. En realidad, la historia del dopaje de Lóguinov está llena de contradicciones, incluso existe una versión que asegura que fue sacrificado a fin de salvar a otros biatletas, a los que castigar era imposible. Durante el período de su forzada inactividad deportiva, el biatleta ruso fue víctima de ataques verbales, de parte de sus colegas extranjeros, entre ellos el francés Martin Fourcade. Sin embargo, Lóguinov demostró caballerosidad, dominio de sus emociones y no respondió a ninguna provocación. Aún más, el 9 de febrero de 2017, en la carrera mixta del Campeonato Mundial de Hochfilzen, Austria, Martin Fourcade provocó la caída de Lóguinov, instantes después de que este había entregado el relevo a Antón Shipulin. Ese acto del líder francés fue con razón duramente criticado públicamente, pero Lóguinov mantuvo la serenidad y continuó su camino ascendente. Los integrantes de las selecciones masculina y femenina de biatlón de Rusia llegaban al Campeonato Mundial 2020 desmoralizados por las decepcionantes participaciones en las etapas de la Copa del Mundo, donde no habían alcanzado ninguna medalla de oro, y agobiados por los negativos comentarios de la prensa, y el constante cotilleo del dopaje. Todos, menos Alexandr Lóguinov, quien optó por prepararse en silencio y cortó todo tipo de comunicación con la prensa, sea rusa o extranjera. Así, de modo muy inteligente, evitó que los chismes y comentarios nocivos le hicieran daño psicológico. En realidad, casi la totalidad de los colegas especialistas en biatlón, nacionales y extranjeros que hoy encumbran y alzan cánticos victoriosos a Lóguinov, le daban a Rusia siquiera una posibilidad de ganar alguna medalla de oro. © Sputnik / Alexey Filipov Ganadores del Campeonato Mundial de Biatlón Ahí es cuando surgió en toda su magnitud el talento modesto de Alexandr Lóguinov, imponiéndose con elegancia y logrando un gran triunfo de su talento y modestia sobre la soberbia e infundado rencor de los favoritos del torneo: los hermanos noruegos Bio, que viéndose completamente derrotados en la carrera de sprint, popularmente conocida como la de ‘tú a tú’, armaron una histeria, que a ojos del mundo entero los puso como los hazmereir del Campeonato Mundial, y Martin Fourcade, que en la siguiente carrera —la de persecución-, se contentó con ver como el líder ruso le ganaba la medalla de bronce, relegándolo al cuarto lugar, es decir, dejándole al galo sin el podio. La fiesta mundial de biatlón continúa y, solo Dios sabe qué otras sorpresas nos esperan, antes de que llegue a su clausura. Lo evidente es que Alexandr Lóguinov es hoy en día uno de los líderes del biatlón mundial.
Nunca tuve una vocación con razones complejas

Desde febrero, Hernán Casciari se presenta en el teatro Radio City de Mar del Plata con Una obra en construcción. Un trabajo en el que el autor de Más respeto que soy tu madre relata su vida a través de sus cuentos y junto a toda su familia. De hecho, sus sobrinos y sus primos tocan en vivo, mientras que su hermana, su cuñado y su madre se destacan en el rol actoral. En la charla con Ponele Rock, el editor de la Revista Orsai, explicó cómo surgió la idea de esta particular puesta. Además, contó cómo apareció su vocación por la escritura, la llegada a la radio y su análisis respecto de cómo es posible -en épocas de semejante dispersión- mantener a un público atento con un texto y su lectura como únicos recursos.
Uno va al teatro a extrañar su propia identidad

Pompeyo Audivert pasó por Ponele Rock y se explayó sobre la obra que co-dirige y protagoniza: Trastorno, que en el verano se presentó en la sala Payró del Teatro Auditorium y retorna desde marzo al Centro Cultural de la Cooperación (CCC). Asimismo, el dramaturgo de amplia trayectoria, se explayó sobre la función que debe tener el teatro: su relación entre la realidad, la ficción y la identidad. Su opinión, como referente de la cultura, sobre el gobierno de Macri y qué espera del actual.