Rock / 2012 / EMI
Y un día Billy Corgan se quedó solo. Porque la ambición pudo más y rearmó a los Smashing Pumpkins tantas veces que la esencia ya no fue la misma. La banda pasó a ser por completo el proyecto solista de un líder conflictivo y obsesivo.
La critica también se puso sobrexigente desde que Corgan anunció que estaba trabajando en la exhaustiva serie de EP’s Teargarden by Kaleidyscope, que arrancó en el 2009. De estas sesiones se desprende Oceania, un disco que de entrada pinta una cara progresiva, hasta que se acomoda en una seguidilla de baladas precisas (mete sintetizadores, cuerdas y acústicas). Todo confirma que Corgan aun persigue el sueño de la melodía mitificada; esa misma que instigó durante todo Mellon Collie and the Infinite Sadness (1995) y con el cual Oceania se asemeja bastante. Para algunos quizás se trate del viejo recurso de auto reciclarse ante la falta de ideas, mientras que para otros solo cuente como una medida justa y necesaria para no detener la búsqueda. Corgan solo bien se lame.
La lista de temas es:
01) Quasar
02) Panopticon
03) The Celestials
04) Violet Rays
05) My Love Is Winter
06) One Diamond, One Heart
07) Pinwheels
08) Oceania
09) Pale Horse
10) The Chimera
11) Glissandra
12) Inkless
13) Wildflower