La Cocina de Sol y el desafío de ordenar un emprendimiento desde cero

En un contexto económico desafiante para las pymes y los emprendedores, Gisela Larzabal volvió a poner el foco en los comienzos: esos momentos fundacionales donde el entusiasmo convive con la incertidumbre. En esta oportunidad, conversó con Sol Arrettino y su marido, Sergio, creadores de “La Cocina de Sol”, un emprendimiento gastronómico que nació a partir de una situación límite y que se transformó en un proyecto con identidad, propósito y proyección. En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Sol Arrettino repasó el origen del proyecto, atravesado por una pérdida laboral que funcionó como disparador. “Empezamos totalmente de cero, sin tener ninguna idea de lo que es un negocio”, contó, y recordó que al principio todo se hacía de manera artesanal, incluso la gestión: “Era preguntarle a amigos cuánto cobrar, cómo sacar el valor, cómo hacer esto o aquello”. La cocina, que había comenzado como una actividad terapéutica para bajar la ansiedad, se convirtió rápidamente en una salida laboral compartida: “Dijimos ‘bueno, vamos a salir con esto’, y arrancamos haciendo pastas en casa, hasta las dos de la mañana”. Para Sol, el diferencial siempre fue claro: “Queremos que la gente entre al local y sienta que está en un localcito de Puglia, que viaje a la cocina de la nona”. Por su parte, Sergio destacó el empuje inicial y el crecimiento acelerado del emprendimiento, pero también reconoció los desafíos que aparecen cuando el volumen aumenta. “A mano me encanta, pero es imposible llevar todo sin maquinaria y sin organización”, señaló. En ese punto, Larzabal fue contundente al marcar un aspecto clave para la sostenibilidad del negocio: dejar atrás la libreta y las planillas aisladas. Sol admitió que hoy lleva los números “con un Excel y una libretita”, pero recibió una recomendación clara: “No hay que ir a las tradiciones en la gestión. Cuanto antes puedan empezar a automatizar procesos administrativos, más fácil va a ser decidir qué producto conviene sostener, cuál ajustar y cómo crecer sin que el cansancio físico termine definiendo el rumbo del negocio”. Aunque “La Cocina de Sol” atraviesa una etapa fundacional, el mensaje fue claro: automatizar no es una meta lejana, sino una herramienta necesaria desde el comienzo.
El desafío de pedir un crédito para las pymes

Durante años, gestionar una pyme en Argentina fue resistir. Tapar agujeros, cubrirse del dólar y apagar incendios todos los días. Por eso, la planificación estratégica y la profesionalización de la gestión cobran cada vez más importancia. Una de las herramientas financieras que tienen los emprendimientos a disposición son los créditos, pero su mal uso desnuda justamente una mala gestión. ¿Cuándo es conveniente pedirlos? En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Gisela Larzabal, consultora de empresas pyme, sostuvo que “la motivación para pedir un crédito tiene que ser para financiar crecimiento, inversión o mejora de procesos” y “no para cubrir urgencias” de último momento. “El destino del dinero debe ser para tecnología, capital de trabajo productivo y expansión, no para stock, deuda vieja o pagos atrasados”. En este sentido, resaltó que antes de pedir un crédito es necesario preguntarse si es para invertir en algo que mejorará el negocio: “debe ser un destino claro, medible y útil para el negocio”, afirmó. Asimismo, aseveró que “cuando uno especula, hay un mal uso del crédito”, además de que “los gastos estructurales no deben poder pagarse con esta herramienta”.