Hace tan solo dos meses, Sol Méndez se convirtió en la primera mujer en presidir el Club Deportivo Español y se consagró como una de las pocas en la historia del fútbol argentino en alcanzar ese cargo. Su llegada se dio en un contexto complejo, marcado por deudas, desorden institucional y la necesidad de reconstruir un club con fuerte arraigo histórico. Con un equipo de trabajo en marcha, la nueva conducción busca reordenar las bases y proyectar un crecimiento sostenible.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Sol Méndez reconoció que el inicio de su gestión fue más difícil de lo esperado, principalmente por la falta de información y un traspaso institucional inexistente. “Fue como armar un rompecabezas”, explicó, al detallar que debieron reconstruir la situación financiera desde cero ante la aparición constante de nuevas deudas. En ese marco, destacó la realización de una auditoría externa y la importancia de “ordenar para después crecer”, al tiempo que subrayó que el objetivo central es construir un proyecto duradero en el tiempo.
La presidenta también hizo foco en la necesidad de recuperar el vínculo con socios, el barrio y la colectividad española, además de fortalecer las divisiones inferiores y reimpulsar el fútbol femenino. “No puede ser que un chico que vive a diez cuadras nunca haya pisado el club”, señaló, al remarcar la importancia del sentido de pertenencia. En paralelo, planteó que el orden institucional es clave para mejorar el rendimiento deportivo: “Cuando el club está desordenado, eso se ve en la cancha”. Con esa premisa, Méndez apuesta a sentar las bases para que Español vuelva a ser protagonista del fútbol local.


