Putin: «La situación con el coronavirus en el país se estabiliza»

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, encabezó una reunión online sobre la situación epidemiológica en el país, durante la cual destacó la necesidad de seguir aumentando el número de pruebas del coronavirus realizadas a nivel nacional. «En las últimas dos semanas el número total de las pruebas realizadas aumentó en casi 3 millones. Se realizan casi 240.000 estudios en un día. La situación con el coronavirus en el país se estabiliza, el número de casos comenzó a bajar gradualmente», dijo Putin. Por su parte, el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, está convencido de que la pandemia del coronavirus ha cambiado el mundo de forma radical y, lo más probable, es que sea para siempre. Donald Trump señala que la OMS debe «realmente demostrar la independencia con respecto a China», de lo contrario EEUU congelará de forma permanente su contribución a la OMS y reconsiderará su condición de miembro. El impacto de las sanciones económicas impuestas contra Venezuela es similar al impacto que tiene el coronavirus sobre el organismo humano, declarlaró la portavoz oficial del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova. Estos y otros temas en el programa dominical «7 Días«.
Terminado el confinamiento en Rusia

A partir del 12 de mayo se levanta el periodo de días no laborables en Rusia, anunció el presidente Vladímir Putin, en su mensaje a la población. El líder ruso examinó la situación sanitaria y epidemiológica en el país, habló de la situación actual y nuevas medidas de apoyo a la economía y a los ciudadanos. «La lucha contra la epidemia del coronavirus no termina y su peligro se mantiene, incluso en los territorios donde la situación es relativamente favorable. La salida o el alivio de regímenes debe llevarse a cabo bajo la estricta observación de todas las condiciones y requisitos sanitarios que garantizan la seguridad de las personas», subrayó el presidente ruso. El mandatario ruso, anunció un nuevo conjunto de medidas para apoyar a los ciudadanos y la economía nacional en medio de la pandemia provocada por el nuevo coronavirus. “Propongo devolver en su totalidad a los trabajadores autónomos los impuestos de la renta pagados en 2019. Esta medida de apoyo concierne a unos 340.000 ciudadanos”, puntualizó el mandatario. Las medidas restrictivas tomadas por la pandemia, «afectaron gravemente a la economía y la esfera social, así como dañaron el bienestar de millones de nuestros ciudadanos, indicó el presidente Vladímir Putin y dio a conocer las nuevas medidas llamadas a respaldar a las familias con niños. «Las condiciones macroeconómicas creadas en los últimos años favorables para el desarrollo de la economía, el saneamiento del sistema bancario y financiero del país y las reservas acumuladas, nos posibilitan aprobar decisiones adicionales para apoyar a la gente», declaró Putin. Entre tanto, las autoridades rusas no tienen la intención de ocultar los datos sobre la cifra de muertos por el coronavirus en el país, declaró el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en una entrevista al grupo mediático RBC. “En cuanto a las estadísticas del coronavirus, les aseguro que las autoridades rusas serán las últimas en buscar ocultar la verdad. Esto no es una broma, se trata de vidas humanas y considero indignante jugar con ellas. Igual es indignante utilizar esta información para denigrar la imagen de uno u otro país”, declaró el canciller ruso. El periódico The Financial Times afirmó que en Rusia la mortalidad por el COVID-19 puede superar los datos oficiales en más del 70%, mientras que The New York Times alegó que las autoridades rusas quitaron unas 1.700 muertes de las estadísticas oficiales. Las embajadas rusas en el Reino Unido y EEUU pidieron a The Financial Times y The New York Times retractar sus notas sobre la situación del coronavirus en Rusia. La portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia María Zajárova, acusó a la OTAN de haber lanzado una campaña de desinformación contra Rusia y China por la pandemia del nuevo coronavirus. El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, al comentar las acusaciones de desinformación que la Unión Europea también dirige a Rusia, señaló que los 27 no han aducido ningún hecho concreto. Mientras, Rusia está creando un catálogo interactivo de microorganismos patógenos y biotoxinas, relevantes desde el punto de vista de la seguridad biológica del país, informó la vice primera ministra rusa Tatiana Gólikova en una reunión virtual sobre el desarrollo de la biotecnología, que contó con la presencia del presidente, Vladímir Putin. El presidente Vladímir Putin, a su vez, declaró que Rusia debe desarrollar las tecnologías genéticas en la medicina, industria y ecología. Para Putin, la importancia de las tecnologías genéticas es equiparable a la de los proyectos nucleares y espaciales. En tanto, la Casa Blanca cometió un error garrafal que debe enmendar, al excluir a la URSS de los países que derrotaron al nazismo en la II Guerra Mundial. Este juicio emitió el veterano norteamericano Frank Cohen, participante en 1945 en el encuentro de soldados soviéticos y norteamericano en las riberas del río Elba. Anteriormente, en sus mensajes en Instagran y Twitter la Casa Blanca nombraba como vencedores del nazismo a EEUU y al Reino Unido, sin mencionar siquiera a la Unión Soviética. El politólogo ruso Leonid Krutakov comentó el mensaje del veterano estadounidense: “Es la quintaesencia del proyecto anglosajón del mundo global. Ello significa que de acuerdo con sus planes, en ese proyecto y en este mundo no hay lugar para una Rusia moderna fuerte. Occidente no ve tampoco a una Rusia poderosa en el mundo futuro que desean construir”, enfatizó el politólogo. El presidente Vladimir Putin ha destacado en más de una ocasión que Rusia está obligada a asegurar la preservación de la verdad sobre la Gran Guerra Patria y a contrarrestar los intentos de falsificación de su historia. En otro orden, la pandemia del COVID-19 ha desatado una espiral más de tensión en las relaciones de EEUU y China. Washington duda en la veracidad de la información entregada por Pekín sobre el coronavirus y le amenaza con nuevas sanciones económicas. China rechaza todas las imputaciones que le hacen de transparencia insuficiente. En la Casa Blanca continúan insistiendo en que en China recae justamente la responsabilidad de la transformación del brote local del nuevo virus en un problema de escala global. El presidente Trump ha advertido que China debe pagar por el daño causado a la comunidad mundial. Lea más: Estados Unidos en medio de la pandemia del coronavirus pretende presionar a algunos países que ejercen una política independiente. Así declaró el canciller ruso, Serguéi Lavrov, al intervenir en la apertura de la videoconferencia de los ministros de Asuntos Exteriores de la Organización de Cooperación de Shanghái. Asimismo el ministro de Exteriores ruso apuntó que las acusaciones de EEUU contra la Organización Mundial de la Salud no tienen fundamento. Estos y otros temas en ‘7 Días‘.
¿Quién derrotó a Hitler?

En esta edición de nuestro programa hablaremos de manipulación mediática y de sus raíces. Para ello contamos con una excusa perfecta. Hace 75 años, la Alemania nazi fue derrotada en la Segunda Guerra Mundial y estos días antiguos aliados de la coalición antifascista lo estaban celebrando, cada uno a su manera. Hay que reconocer que la mayor parte de los medios internacionales ofrecieron una cobertura muy correcta del evento que respetaba la versión internacionalmente reconocida de la Segunda Guerra Mundial en la que la Unión Soviética fue la potencia clave para derrotar a Adolfo Hitler. Sobre todo, esto se refiere a los medios europeos. «Hace 75 años, la Alemania nazi fue derrotada en la Segunda Guerra Mundial», titula a una de sus crónicas la televisión francesa France24. De esta crónica queda perfectamente claro qué partes firmaron la rendición alemana y quién dictaba las condiciones de esta rendición. Pero, al parecer, no todos estaban de acuerdo con semejante enfoque. Cabía esperar algunas sorpresas al respecto y no tardaron en llegar. De una foto noticia publicada en el Instagram de la Casa Blanca nos enteramos de que fueron Estados Unidos y Reino Unido que derrotaron a la Alemania nazi el 8 de mayo de 1945. Así de claro, textualmente. «El espíritu estadounidense siempre triunfará», añade la nota. Hay que destacar que el primer ministro británico Winston Churchill era mucho más generoso hace 75 años al anunciar el final de la Segunda Guerra Mundial. No dijo que era una victoria de Washington y Londres, por lo menos. Sin embargo, hablando en serio precisamente en aquellos primeros años de postguerra nació el concepto de manipulación de la historia de la guerra contra el fascismo como una de las armas ideológicas de la Guerra Fría. ¿Por qué se invisibiliza el papel de Rusia en la II Guerra Mundial?, se pregunta en uno de sus programas Telesur TV. La respuesta que ofrece al respecto el historiador Juan Romero nos refresca la memoria. Así que la omisión de la Unión Soviética como aliado clave en la Segunda Guerra Mundial no es casual, no se trata de un despiste de un escritor de discursos recién llegado a la Casa Blanca. Más aún, no es un invento reciente, justificado con la profunda crisis en relaciones entre Washington y Moscú. Más bien parece una versión para uso interno. O bien «falsificación y profanación del sentido común» para desacreditar la declaración común de los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump con motivo del aniversario del encuentro de las fuerzas aliadas en el río Elba, como escribe en su cuenta de Facebook la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova. El historiador Juan Romero explica a Telesur TV porqué semejantes intentos de invisibilizar el papel de Moscú en la victoria sobre la Alemania nazi están en gran demanda precisamente ahora. Hace mucha ilusión saber que Francia también participa de alguna manera en esta campaña para rectificar la historia de la Segunda Guerra Mundial porque es mejor que nos olvidemos por completo de cómo actuaron las autoridades franceses ante la invasión alemana. Pero la verdad es que ya hay generaciones en Europa y en Estados Unidos que han crecido con la idea de que la guerra contra la Alemania nazi fue ganada precisamente por Washington y Londres. Otro detalle que llama la atención en las declaraciones del historiador Juan Romero es la referencia al factor de la pandemia del coronavirus como catalizador de esa campaña para invisibilizar el papel de la Unión Soviética en la derrota del fascismo. Según este experto, los antiguos aliados de la coalición antifascista aprovechan las restricciones impuestas con motivo de la pandemia para menospreciar el papel de Rusia en la Segunda Guerra Mundial. Y parece totalmente cierto. Porque sería mucho más difícil omitir la contribución rusa a la victoria teniendo en pantalla imagines del desfile militar en la plaza Roja con varios líderes mundiales como invitados de honor. Más aún, los medios estadounidenses aprovecharon esta semana el tema de la pandemia del coronavirus en Rusia directamente para anunciar que las autoridades rusas están ocultando las cifras reales de muertes por el coronavirus. ¿Por qué Moscú no contó el 60% de las presuntas muertes por covid-19?, titula la página web de la CNN en español. Los porcentajes de las «muertes ocultadas» que circulan los medios estadounidenses pueden confundir a muchos. Y es lo que llama la atención en los titulares. Pero vamos a ver de qué cifra absoluta están hablando que no está acentuada en ningún momento en los reportajes de nuestros colegas estadounidenses. La tesis que defienden los diarios como The New York Times o The Financial Times consiste en que la mortalidad en Moscú aumentó en unas 2.000 personas en abril de 2020 en comparación con abril de 2019. De esta cifra restan las 638 muertes por el coronavirus oficialmente reconocidas y sostienen que las demás 1.400 muertes también fueron causadas por el COVID-19 y fueron ocultadas por las autoridades. En primer lugar, está claro que el truco no es correcto. Teóricamente es posible que algunas de esas 1.400 muertes se debieran al coronavirus, pero no todas, colegas. También tienen razón los médicos rusos cuando dicen que no es correcto atribuir automáticamente como muerte por el coronavirus cualquier fallecimiento de una persona con el test positivo. Y en el segundo lugar, cabe recordar que estamos hablando teóricamente de unas 1.000 muertes presuntamente ocultadas en todo el mes de abril, cuando España e Italia llegaban a 1.000 muertes al día por el coronavirus en los peores momentos de la pandemia. En toda esta situación lo más curioso y sintomático es que Rusia no es la única «victima» de las investigaciones de nuestros colegas de los medios estadounidenses que esta semana también acusaron a México de ocultar la cifra real de los muertos por el coronavirus. «Gobierno de México responde al supuesto ocultamiento de cifras de covid-19 en reportes del NYT; El País, el Wall Street Journal y el Washington Post», titula a una de sus crónicas
Elfos contra troles

En esta edición de nuestro programa hablaremos de una guerra que pasa desapercibida para muchos, pero que parece ser la razón de ser para algunos de nuestros colegas de medios extranjeros. Esta semana una crónica de DW cuenta que en Europa existe un ejército digital de voluntarios para frenar presuntas desinformaciones «made in Russia». En el primer instante pparace que se trata de una noticia de archivo, de la época anterior a la pandemia del coronavirus. Pero no es así. El modus operandi de los activistas antirrusos es muy simple: cuando encuentran en redes sociales un comentario referente a las actividades de la Unión Europea negativo y que presuntamente viene de una fuente rusa siempre añaden un comentario positivo para contrastar. Lo que sorprende es qué estos defensores de la verdad no reaccionen a noticias falsas y bulos que aparecen en medios internacionales. En nuestro programa anterior hablamos de dos casos de noticias fabricadas con unos recursos tan escasos y poco fiables. Una de ellas anunciaba la muerte del líder norcoreano Kim Jong-Un y la otra revelaba un complot del Kremlin para asesinar a varios funcionarios checos, incluido el alcalde de Praga, en venganza por la retirada de la estatua del mariscal Ivan Konev, comandante soviético de la Segunda Guerra Mundial. Ya podemos respirar con tranquilidad: Kim Jong-Un está vivo, igual que los funcionarios checos que esperaban la llegada de unos asesinos a sueldo con pasaportes rusos. Naturalmente, nadie en los medios internacionales ha denunciado estos bulos. Al mismo tiempo, un informe publicado esta semana y elaborado por la empresa española de ciberseguridad Cyrity señala a Rusia y a China como las dos grandes potencias a nivel mundial que están generando y difundiendo bulos relacionados con la pandemia del coronavirus. «Un informe señala a China y Rusia como los principales generadores de ‘fake news’ del mundo sobre la COVID-19», titula el diario español EL MUNDO. Hay que destacar que lo que está dibujando Cyrity es un cuadro verdaderamente apocalíptico. Además, se pregunta si «estas actividades constituyen unas campañas deliberadas en el caso del coronavirus o son sólo parte de la guerra de propaganda en curso entre Rusia, China y Occidente». También llegan a preguntarse de si «existen vínculos entre los diferentes actores, más allá de los objetivos comunes en los que crear desinformación»; o si, por el contrario, «existe algún apoyo explícito de Estados Unidos, Rusia o China a las redes promovidas por políticos extremistas en Europa». Parece mentira que alguien pueda en serio tener un cuadro tan maquiavélico de la realidad. Pero resulta que una parte importante de la sociedad europea la comparte. Por ejemplo en Lituania unos voluntarios crearon un ejército digital para frenar las presuntas desinformaciones fabricadas en Rusia. Se autodenominan elfos y quieren plantarle cara a los «troles rusos» desvelando noticias falsas y propaganda. Más aun, quieren que los demás miembros de la UE también miren con temor. «Lituania: elfos contra el cibercrimen», titula la edición en español de DW. Lo que más sorprende en semejantes historias es que sus autores normalmente apenas se molestan en ofrecer pruebas que fundamenten su versión de que Rusia está en ciberguerra con sus respectivos países. En caso de Lituania, basta con mencionar que históricamente Rusia, aunque en la realidad fue la Unión Soviética, ha sido un «enemigo». Pero con unos recursos tan escasos pretenden que los demás miembros de la UE compartan su temor a Rusia. Y lo consiguen a través de los elfos que trabajan en toda Europa, según la crónica de DW. La verdad es que sí parece un cuento o un juego de niños, en contra de lo que dice la autora de este reportaje. Además, esa organización de elfos lituanos y también de los europeos es como mínimo de dudosa legalidad. Más aun, porque no ocultan que están reclutando gente en Rusia. Sin embargo, las consecuencias y los efectos colaterales de esta lucha invisible a menudo perjudican a los mismos valores de la democracia que pretenden defender los activistas. Hay que destacar que la periodista de DW no lo oculta. Lo más sintomático es que ni a los elfos, ni a los activistas de derechos humanos lituanos, ni tampoco a sus colegas europeos este efecto colateral de la lucha contra la llamada propaganda del Kremlin parece preocupante. Cerrar un medio de la población rusa en Lituania a causa de sospechas contra otros medios que no tienen nada que ver les parece totalmente normal. A nadie se le ocurre hablar de este tema en el reportaje de DW. Y no es de extrañar porque muchos europeos están obsesionados con el tema de la presunta fábrica de mentiras rusa. Un reciente reportaje de Televisión Española relata cómo el Kremlin vio en el espacio digital una decisiva arma de guerra para atacar a sus enemigos y cómo profesionales de la información se juegan sus vidas para desmontar estas mentiras. Según escriben nuestros colegas de la TVE, «el nuevo telón de acero digital lanza una sistemática y premeditada campaña de desinformación contra Estados Unidos y Europa, para sembrar la discordia y la desconfianza en las democracias occidentales». Añaden que periodistas y activistas rusos luchan a diario contra la desinformación, mientras arriesgan sus vidas por criticar las tácticas del Kremlin. Lo más decepcionante es que los acusados o los presuntos implicados no pueden ver este contenido por internet en Rusia para por lo menos saber de qué les acusan. El contenido simplemente no es disponible para Rusia. Mientras tanto, la Unión Europa sostiene que no deja de detectar «nuevos bulos en Rusia sobre España» en tiempos del coronavirus. «Europa detecta nuevos bulos en Rusia sobre España por el coronavirus. EuvsDesinfo detecta nuevas campañas de desinformación contra España y otros países de la Unión Europea con el objetivo de socavar el proyecto comunitario», titula a una de sus crónicas la página web economiadigital.es. Nos están vigilando con lupa. Pero al parecer, casi todos los autores de semejantes estudios se olvidan a contestar a una pregunta muy importante: ¿cuál es el
Pandemia: buen estímulo para desarrollar la enseñanza a distancia

La pandemia del coronavirus dio un fuerte estímulo a la introducción de tecnologías de enseñanza a distancia a nivel planetario. El paso de millones de escolares y estudiantes a la enseñanza online en el curso de unos cuantos días (en todo caso en las grandes ciudades) resultó posible merced a que las tecnologías y toda la infraestructura de redes fueron creadas mucho antes del brote del COVID-19. En Rusia el paso a la enseñanza digital a distancia se produjo muy rápido. La desarrollada infraestructura de redes, el alto grado de equipamiento de la población de computadoras y el relativamente buen manejo de las mismas por el auditorio de los establecimientos educacionales permitieron a los centros de estudios superiores y a las escuelas pasar a las conferencias-internet y a las video-lecciones. Ha llegado la hora estelar de los sistemas de video-comunicación a distancia. Sin embargo, los programas educativos se encuentran en una situación difícil: el aprendizaje requiere el cumplimiento de gran cantidad de trabajos de laboratorio con equipos complicados. El químico debe trabajar con el cromatógrafo, el curso de «Ondas y óptica» es imposible de asimilar completamente sin pasar un semestre en un laboratorio dotado de equipos láser. La medicina es, por lo visto, una de las áreas más conservadoras del conocimiento, y su aprendizaje exitoso requiere no solo el contacto personal con el profesor y trabajos con equipos de laboratorio, sino también el trato con los pacientes. No obstante, las tradicionales formas complementarias de aprendizaje también son una excelente ayuda para esas especialidades de enseñanza a distancia. Lucía Rosario Malbernat, profesora e investigadora en la Universidad CAECE y en la Universidad Nacional de Mar del Plata de Argentina, analizó la situación relacionada con la enseñanza a distancias durante la pandemia. «Las escuelas más innovadoras, tecnológicamente maduras, rápidamente pudieron hacerlo, aplicando modernas pedagogías para enseñanza online. Por otra parte, las escuelas y universidades más vulnerables quedaron a la espera de entornos didácticos salvadores que no terminaron de llegar y retrocedieron hasta la segunda generación de educación a distancia», explicó. «Algunas instituciones todavía no han podido o no han sabido, quizás no han querido, comenzar sus actividades eductivas a distancia, poniendo en evidencia el panorama tan desigual que aqueja la sociedad y se refleja en el sistema educativo», apuntó Lucía Rosario Malbernat. «La imprevista emergencia sanitaria está siendo motor de cambios positivos en la enseñanza. Tuvo que aparecer la crisis del coronavirus para que el sistema educativo se haya visto obligado a pegarse a ese desarrollo. El desafío para la vuelta a las aulas será la generación de experiencias educativas mediadas tecnológicamente y la creación de nuevos espacios de apredizajes, de cooperación y colaboración en red con alcanze a todas las regiones», concluyó la experta. No obstante, está claro que el paso masivo a la enseñanza a distancia nos hace aguardar una disminución sustancial de la calidad de la preparación de los especialistas incluso en especialidades estrictamente teóricas. El motivo de ello se encuentra, sobre todo, en el terreno de la psicología: el auditorio universitario no es un simple lugar en el que se pueden hacer preguntas al profesor. La centralización de la atención en la asignatura predilecta está muy por encima en el círculo de estudiantes guiados por un pedagogo experto. Sea como sea, el estudiante se vuelve cada vez más indiferente hacia las clases, si la lección es tal solo una de las muchas pestañas del navegador y el sonido en cualquier momento se puede desconectar. Solo un estudiante muy voluntarioso y motivado puede obtener el máximo de provecho de las clases que se imparten a distancia.
«Ha aumentado el peligro de conflictos internos en la UE»

La tasa de desempleo en EEUU será histórica por culpa del coronavirus, y podría escalar incluso a niveles no vistos desde la década de 1940. Mientras, Alemania recrudece la cruenta lucha fratricida entre los miembros de la Unión Europea, donde por su parte la Comisión ha trazado las líneas maestras para que su economía salga de la UCI. ¿El nuevo azote de Dios? «Yo soy el martillo del mundo. Donde mi caballo pisa no crece la hierba», decía según las leyendas el rey de los hunos, Atila. Pero el ‘azote de Dios’ se ha actualizado y recorre el mundo dejando tierra quemada en formato de virus por estos días. Tan quemada está quedando la tierra –ya como planeta y no sólo como materia orgánica– que las principales economías del mundo están dando testimonio, un día sí y otro también, de la hecatombe apocalíptica que está causando el Covid-19 en las economías de todos los países del mundo. Sin excepción. Inesperadamente, las torres de marfil de los grandes encumbrados se están derrumbando, algo impensable hace apenas tres meses. Y lo anunció uno de los jerarcas de una de ‘la’ institución del capitalismo por ósmosis. «Desafortunadamente, la tasa de desempleo aumentará a números que probablemente no hayamos visto desde la década de 1940″, ha sentenciado Richard Clarida, vicepresidente de la Reserva Federal de EEUU. Y avaló sus dichos con datos, al declarar que debido al cierre de empresas, en las últimas seis semanas más de 30 millones de trabajadores presentaron solicitudes de desempleo. Clarida apela a la humildad para poder surfear esta ola de tsunami. El principal problema actual de la economía global es el grado de incertidumbre, apunta el economista Luis Palma Cané. «No sabemos cuánto va a durar y la gravedad» de la crisis provocada por el coronavirus. El economista reflexiona que «lo único que puedo decir es que hay una depresión, que todas las economías sincrónicamente van a caer [en] su nivel de actividad [de una forma] muy fuerte. Pero no es correcto decir, o con certeza, por ejemplo lo que dijo la Comisión Europea con su forecast trimestral, diciendo que la economía europea va a caer entre un 7,5% y el 7,8% este año». «Lo cierto es que la caída del Producto Bruto Interno global y de todas y cada una de las naciones, salvo en principio China e India que no caerían en su nivel de actividad, sino que se reducirían notablemente pero no está dicho todo, salvo eso, caída del Producto Bruto global e individual de forma sincrónica y un elevadísimo aumento del desempleo y de la pobreza. No se puede decir más», manifiesta el economista. Empiezan a reventar las costuras de la Unión Europea Mientras, una reciente sentencia del Tribunal Constitucional alemán exige que en un plazo de tres meses el Banco Central Europeo [BCE] presente pruebas de que su compra de deuda soberana ha sido proporcional, y diferenciar la política monetaria de la económica. De no cumplir, intima al Bundesbank a dejar de participar en las compras, lo que sería un golpe de gracia, ya no sólo para las economías de varios países, sino al sentido de unión del bloque comunitario. «Yo pienso que ha aumentado el peligro de conflictos internos, que hoy creo que la probabilidad es baja, pero puede ir aumentando la probabilidad de que esto termine colapsando a la unión», incide Palma Cané. Es en este contexto que vuelve a ponerse sobre la mesa europea la cuestión de los paraísos fiscales de la UE. Y es que en el último Índice de Paraísos Fiscales Corporativos, Holanda obtuvo la puntuación más alta, seguida de Luxemburgo e Irlanda. Esto enardece al resto de socios comunitarios, sobre todo porque la baja carga impositiva de Holanda causó enormes pérdidas a Francia; Italia, Alemania y España. Y la Tax Justice Network, que lo denunció, sostiene que ahora es el momento idóneo para una tributación común en el bloque. «Yo soy de los que piensan que la Unión Europea, como otra unión cualquiera de países es positiva, pero debe ser completa. La UE es incompleta […] y uno de los puntos clave es el tema fiscal. […] No es posible que pongas una empresa en Irlanda y pagas, por ejemplo, un 10% de ganancia, y en otro país pagas el 35% dentro de la misma comunidad», remacha el economista Luis Palma Cané.
99% muerto

En esta edición de nuestro programa hablaremos de cómo crear una noticia de portada en ausencia de información fidedigna. La pandemia del coronavirus ha puesto de manifiesto un problema muy sensible, relacionado con los derechos fundamentales que cada vez parecen ser más limitados por algunos Gobiernos nacionales. El llamado «capitalismo de vigilancia» que atenta contra los derechos fundamentales con la excusa de la lucha contra del COVID-19 ha sido denunciado por muchos defensores de derechos humanos que advierten del peligro de un cibercontrol absoluto por parte de las autoridades y de la tentación autoritaria que invita a la represión. Parece que efectivamente estamos viviendo en un mundo donde todo y todos pueden ser controlados en cualquier momento. ¿Pero realmente es así? La verdad es que como mínimo es una exageración. La mejor prueba de ello es la noticia de la presunta muerte del líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, difundida esta semana por nuestros colegas de algunos medios internacionales. Se entiende perfectamente que los medios ya están cansados, para no decir hartos, del culebrón del coronavirus. Pero eso no justifica que se fabrique una noticia bomba con unos recursos tan escasos y poco fiables como la de la «muerte» de Kim Jong-un. No obstante, la cadena estadounidense CNN anunció que el líder de Corea del Norte «está grave de salud, según fuentes de inteligencia de EE.UU». Cabe mencionar también que la agencia surcoreana Yonhap anunció por su parte que un ex funcionario norcoreano les había informado de que estaba «el 99% seguro de que Kim Jong-Un estaba muerto». Parece increíble que una notica tan importante aparezca en forma tan confusa. En caso de la CNN interviene como es habitual «un funcionario estadounidense con conocimiento directo», además nos enteramos de que la CNN se ha comunicado con la CIA, el NSC y el Departamento de Estado para obtener comentarios y también ha buscado información con funcionarios de Corea del Sur. Esto significa que nuestros colegas han hecho bien por lo menos una parte de su trabajo. El problema es que ninguna de estas fuentes «con conocimiento directo» no tenían idea sobre si está vivo o no el líder de Corea del Norte. Se pregunta entonces ¿para qué sirven en este tema particular? No obstante los colegas europeos sí tenían el tema y ya podían citar lo que han dicho los colegas de la CNN, sin añadir ningún detalle propio. «Medios extranjeros creen que el líder de Corea del Norte ha muerto o que está grave tras una complicada cirugía», titula a una de sus crónicas la televisión española Antena 3. Lo único que sabían era que Kim Jong-un no había aparecido en un acto público desde el pasado 11 de abril cuando presidió una reunión de funcionarios. Es la verdad pura y dura. El resto eran especulaciones. Pero esto no impidió a nuestros colegas hablar ya del tema de la sucesión del poder en Corea del Norte. «Kim Jong-un: si muere, su hermana Kim Yo-Jong es su probable sucesora», titula Marca TV. Parece increíble que con todo este cibercontrol global y el actual auge del «capitalismo de vigilancia» con la pandemia del coronavirus, los medios no sepan todavía ni la edad exacta de la hermana del líder norcoreano que le puede suceder en el poder. Sin embargo, la realidad es que ni el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sabía si Kim Jong-Un estaba vivo o muerto. O por lo menos es lo que dijo. «Trump dice creer que informaciones sobre la salud de Kim Jong Un eran ‘incorrectas’», titula la edición en español de AFP TV. Por su parte Trump ofreció esta semana ayuda a Corea del Norte con motivo de la pandemia del coronavirus. Se pregunta si no lo hizo para averiguar de paso el estado de salud del líder norcoreano…En cualquier caso parece extremadamente extraño que el presidente de Estados Unidos no tuviera información de esa fuente anónima y bien informada que advirtió a la CNN de que Kim Jong-un presuntamente tenía graves problemas de salud. Si la historia de la presunta muerte del líder de Corea del Norte Kim Jong-Un se puede explicarla con el secretismo y la escasez de información sobre la actualidad norcoreana, la historia de «un complot por parte de Rusia para «liquidar» al alcalde de Praga y a otros dos representantes checos no ofrece semejante excusa. Esa historia fabricada por nuestros colegas checos efectivamente parece más propia de una película de espías que de una declaración política al uso. «Protección policial para el alcalde de Praga tras hacerse público un supuesto complot ruso para asesinarlo», titula el diario español EL PAÍS. Pues aquí efectivamente tenemos un ejemplo de una noticia falsa que no se puede justificar con la escasez de información. La clave es que la policía checa no ha confirmado la versión del funcionario checo, ni mucho menos. Pero el problema de este artículo no solo consiste en que difunda un anuncio propio de una película de espías, sino en que de paso ofrece al lector una versión restringida de la historia. Precisamente de un episodio de la Segunda Guerra Mundial, que explica la aparición del monumento del mariscal ruso Ivan Konev en Praga. Dice el autor o la autora de este artículo que Konev, que «es visto como héroe en Rusia», entró en Praga después de que los nazis dejaran la ciudad en 1945, mientras la verdad es los sublevados locales contra los nazis pedían a gritos: «¡Salvad Praga!» Las tropas norteamericanos no quisieron intervenir y los soviéticos desalojaron a los nazis. «Entrar en Praga» costó a la Unión Soviética miles de vidas, por cierto. Precisamente por eso fueron los habitantes de Praga los que le vieron como héroe a Konev… Todo esto no es ningún secreto. Basta con abrir el artículo de Wikipedia dedicado a Konev para tener una idea. Pero al parecer no es el caso cuando hay que crear una noticia de portada en ausencia de información fidedigna.
Putin: Aún no hubo nada parecido

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, realizó una videoconferencia sobre el desarrollo del ámbito de combustible y energía. El presidente declaró que no es la primera vez que el mercado energético global afronta oscilaciones bruscas y dramáticas, pero aún no hubo nada parecido. «En los últimos meses tanto el sector energético ruso como el global afrontaron serias conmociones. Estos problemas tienen un carácter sistémico y rebasan en gran medida las fronteras nacionales. La propagación del coronavirus y las medidas restrictivas repercutieron de la manera más negativa en la economía mundial», dijo Putin. Ministros de exteriores del BRICS piden levantar las sanciones que impiden luchar contra coronavirus. Rusia pide a Estados Unidos e Irán que muestren la máxima moderación en el golfo Pérsico y eviten provocaciones. En vísperas del Día Internacional de los Trabajadores, la ONU difundió un informe, elaborado por la Organización Internacional del Trabajo, que advierte que la crisis laboral ocasionada por el coronavirus puede alcanzar a la mitad de los trabajadores. Putin apoya la idea de salir a los balcones el 9 de Mayo a cantar el Día de la Victoria. Estos y otros temas en el programa dominical 7 Días.
Una tentación autoritaria

En esta edición de nuestro programa hablaremos de los retos que supone la pandemia del coronavirus en el ámbito de los derechos humanos. «El capitalismo de vigilancia», «la dictadura pandémica», «una tentación autoritaria que invita a la represión», «¿coronará el autoritarismo?», éstos son algunos de los titulares y expresiones que abundan estos días en los medios internacionales y nacionales. La pandemia del COVID-19 ha dividido a la opinión pública. Mientras unos están dispuestos a ceder con ganas los derechos que les costaron décadas conseguir, otros advierten y con razón de que el mundo está viviendo una peligrosa transformación que amenaza con sepultar al sistema que conocemos actualmente como democracia occidental. La verdad es que el dilema que tienen por delante los gobiernos nacionales no es un dilema fácil. Sobre todo, es un grave problema para las tradicionales democracias europeas que por un lado sufren fuertes críticas por demasiadas medidas restrictivas y por el otro lado están pasando en tiempo real una prueba de eficacia en comparación con algunos sistemas que difícilmente pueden llamarse democráticos. Mientras que algunas democracias se están viendo perplejas e ineficientes para enfrentar la pandemia, China parece estar demostrando una capacidad de disciplina social, acción estatal y fortaleza económica superior para encarar los nuevos retos de la modernidad. En semejante situación crítica, los Gobiernos nacionales a menudo recurren a medidas hasta el momento inauditos que parecen incompatibles con una democracia liberal. «Tormenta política tras declarar un general que la Guardia Civil trabaja para minimizar bulos contrarios al Gobierno», titula esta semana a una de sus crónicas el diario nacional El País. Coartar la libertad de expresión para tapar sus errores. Parece que actualmente es una formula universal para muchos Gobiernos. Cabe destacar, continúa El País, que toda esa polémica se produce en un contexto en el que la Fiscalía investiga si existe un grupo criminal detrás de la campaña de bulos contra el Gobierno español sobre el coronavirus, después de que Unidas Podemos denunciara un ataque organizado. Y la otra fórmula universal consiste en minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno, tal y como dijo el general José Manuel Santiago. Mientras tanto, los adversarios de esa fórmula consideran que conduce directamente a abusos y represión. Carolin Emcke, filósofa alemana que pasa el confinamiento en Berlín, y una de las intelectuales europeas que de manera más persuasiva ha combatido los tópicos populistas que quieren dominar el mundo, dijo en una entrevista al diario español EL PAÍS esta semana que es una cuestión extremadamente sensible y de riesgo: que la epidemia sea instrumentalizada para justificar las ambiciones autoritarias. «La pandemia es una tentación autoritaria que invita a la represión», titula la entrevista de El País. Dice Carolin Emcke que «tenemos que estar extremadamente atentos para impedir que en Europa se establezcan a largo plazo métodos totalitarios de extracción de datos, de vigilancia digital, de represión». Advierte que es inevitable que el virus limite nuestra libertad de movimiento, pero a la vez llama a exigir a respectivos Gobiernos que las decisiones sanitarias sean tomadas de modo transparente, explicando sus fundamentos, y que las restricciones sean temporales, para que no se vuelvan coartadas para la vigilancia y la represión. Al otro lado del Atlántico, Denise Dresser, académica, politóloga y escritora mexicana, también advierte de los riesgos colaterales del capitalismo de vigilancia en un programa de la mexicana Foro TV titulado «Las restricciones de los derechos humanos en tiempos de coronavirus». Parece totalmente comprensible lo que dice la filósofa alemana y la politóloga mexicana que hay que intentar controlar las medidas sanitarias aprobadas por las autoridades para que no se vuelvan coartadas para la vigilancia y la represión. ¿Pero de verdad consideran que es real en la situación de crisis actual? Mientras unos analistas advierten del peligro de una tentación autoritaria que invita a la represión y llaman a controlar las medidas tomadas por las autoridades con el pretexto de combatir el coronavirus, otros advierten que no va a ser fácil porque los sectores conservadores radicales en todo el mundo envidian cada vez más el sistema chino de capitalismo autoritario, en que el totalitarismo no solo respeta el capitalismo sino que reduce muchas de las limitaciones que le imponen en las democracias. ¿Coronará el autoritarismo?, titula a una de sus columnas publicadas en el diario El Espectador el reputado politólogo colombiano Álvaro Forero Tascón. El autor de este artículo sostiene que todos estos factores confluyen en la «tendencia de debilitamiento de la democracia» que viene produciéndose especialmente en Occidente. Considera que en épocas de crisis el respeto de derechos ciudadanos les parece exagerado a muchos, sinónimo de anarquía y debilidad nacional. Es evidente que tal y como dice el politólogo colombiano la crisis fortalece a las instituciones públicas, que son las capaces de resolver los problemas por encima del sector privado y las falsas promesas populistas, pero quizás acabará tumbando gobiernos democráticos y fortaleciendo regímenes autocráticos. Eso es precisamente lo que dice en su artículo publicado en el diario argentino El Comercial el político argentino Blas Hoyos. ¿Estamos ante una dictadura pandémica?, se pregunta en el titular. El político argentino pinta un cuadro realmente alarmante. Y la pregunta clave sigue siendo la misma: cómo debe actuar una sociedad para protegerse contra abusos y violaciones de los derechos humanos en tiempos del coronavirus si es que realmente puede hacerlo. El politólogo mexicano Mario Arriagada considera que precisamente los derechos marcan camino hacia adelante, según sus declaraciones a un programa de la mexicana Foro TV titulado «Las restricciones de los derechos humanos en tiempos de coronavirus». Parece que para el politólogo mexicano esa crisis es una oportunidad para construir mejores hábitos para el futuro, siempre y cuando nos regimos por los derechos humanos fundamentales. Mientras tanto, la mayor preocupación de la filósofa alemana Carolin Emcke es precisamente que «no aprendamos nada de la crisis», según dijo en una entrevista a El País titulada «La pandemia es una tentación autoritaria que invita a la represión». Lo que dice
Efecto dominó: el COVID-19 revienta la cadena productiva global

China está en el ojo del huracán por una reacción en cadena. Tener la doble condición de ser el país de origen del coronavirus, y a su vez, ‘el taller del mundo’, provocó un frenazo en la cadena de producción global. Haber mantenido cerradas muchas fábricas por tanto tiempo ha causado un corte en la llegada de productos a destino. Reacción en cadena La caída en el volumen de producción que se ha localizado a nivel global debido al coronavirus está dejando ver su impacto, que en particular se ve exacerbado debido a la paralización en las fábricas chinas, debido al carácter del gigante asiático de ‘fábrica del mundo’. «Lo que hay es una situación de ‘parate’ de la economía mundial que agrava problemas que venían de arrastre, y estos problemas nacionales están generando problemas muy serios de una dinámica de funcionamiento que por medio siglo empujó la liberalización de la economía, la globalización. Digamos que el mundo salió de la crisis de los años ’70 con mundialización», opina el economista Julio César Gambina. Un claro ejemplo de los efectos de desabastecimiento, o el pánico de quedarse sin suministros en esta guerra transversal en que se ha convertido el combate al coronavuris, han dejado al descubierto esta situación. Hay casos paradigmáticos, algunos de ellos dignos de guion cinematográfico de un thriller de acción en plena Guerra Fría. A principios del mes de abril, dos hechos tuvieron a Francia como protagonista, de un lado y del otro de la trinchera: EEUU le robó una partida de mascarillas en plena pista de despegue en China, y a renglón seguido, Francia se quedó con partidas de mascarillas destinadas a España e Italia, aprovechando una escala del reparto en su territorio. Pero no sólo está en China el origen. También en su momento provocó un hondo malestar en países de la Unión Europea el hecho de que tanto Francia como Alemania prohibieran la exportación de materiales médicos a sus socios comunitarios. En esas anda Europa. Los respiradores también han entrado en este juego, con paralizaciones o incautaciones de material por parte de países fabricantes, cuando ya se habían firmado contratos y pagado las compras. ¿Triunfo de Trump? Una situación que se hace extensiva a la más variada gama de productos a escala mundial y que hace, por ejemplo, soñar a los votantes del presidente de EEUU, Donald Trump, de una relocalización de las empresas estadounidenses en suelo norteamericano. No obstante, según varios analistas, esa situación no les permitiría cantar victoria: si se diera esa situación, tanto en EEUU como en Europa, los robots se harían con los puestos de trabajo, y no las personas. «El coronavirus aceleró los procesos de una crisis mundial que viene gestándose desde 2007-2009 y que encontró respuestas en los cierres comerciales, el proteccionismo de ‘America first’ en EEUU, pero también del Brexit británico, y muchas tendencias al proteccionismo, al nacionalismo, por eso había quedado China con la bandera de la globalización», apunta el economista.