Lucas Uzal y el béisbol que crece a pulmón en la Argentina

Con apenas 21 años, Lucas Uzal se consolidó como una de las caras visibles del crecimiento silencioso del béisbol argentino. Pitcher de la selección nacional y jugador surgido y formado en Vélez, en octubre pasado fue parte del equipo que consiguió la medalla de bronce en los V Juegos Panamericanos Sub 23 en Lima. A ese logro internacional se le sumó el reconocimiento de la Ciudad de Buenos Aires, que lo distinguió con el premio Jorge Newbery de Plata como deportista metropolitano destacado, un galardón que pone en valor no solo los resultados sino también el esfuerzo cotidiano en disciplinas que permanecen lejos del centro de la escena. En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Lucas Uzal repasó sus inicios en un deporte poco habitual en un país atravesado por la cultura futbolera. “Arranqué a los seis años, casi de casualidad, por un vecino y por mi hermano, que fue el primero en engancharse con el béisbol”, contó. Desde entonces, su recorrido siempre estuvo ligado a Vélez, donde combina entrenamientos físicos intensos con una preparación mental que considera clave para un deporte “en el que se falla mucho y hay que resetear rápido”. Como lanzador, explicó, la exigencia es tanto física como psicológica: “Podés tirar cien veces en un partido y si una no sale, no te podés quedar en eso”. Más allá de su historia personal, Uzal también puso el foco en la situación del béisbol a nivel nacional y en los desafíos que enfrenta para ganar visibilidad. Reconoció que el crecimiento reciente estuvo impulsado en gran parte por la inmigración venezolana, pero señaló que todavía falta apoyo, difusión y televisación. “Creemos que tener un jugador argentino en las Grandes Ligas ayudaría muchísimo, como pasó con Ginóbili en el básquet”, sostuvo. Mientras tanto, el objetivo inmediato de la selección es clasificar a los próximos Juegos Panamericanos y seguir construyendo un equipo competitivo. “Más que pensar solo en resultados, la idea es mejorar todos los días y disfrutar del deporte”, resumió, con la mirada puesta en un sueño que, aunque lejano, empieza a tomar forma desde cada lanzamiento.
EE.UU y Brasil, los grandes faros del calendario electoral 2026

El 2026 tendrá un calendario electoral cargado de definiciones clave a nivel internacional, con comicios que no solo ordenarán la política interna de varios países, sino que también impactarán en los equilibrios regionales y globales. En ese escenario, algunas elecciones concentran una atención especial por su peso económico, político y simbólico, especialmente desde la mirada argentina, que observa cómo esos procesos pueden incidir en alianzas estratégicas, relaciones comerciales y dinámicas diplomáticas. En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Felipe Galli, analista internacional y especialista en elecciones, señaló que el epicentro del año estará puesto en Estados Unidos y Brasil. En el caso norteamericano, remarcó la importancia de las elecciones legislativas de medio término, que podrían complicar seriamente la gobernabilidad de Donald Trump si los demócratas logran quedarse con la Cámara de Representantes. Según explicó, más allá de que históricamente el oficialismo suele perder en este tipo de comicios, el foco estará en la magnitud del resultado y, sobre todo, en la reacción del propio Trump frente a una posible derrota. En paralelo, Galli destacó que esos comicios también comenzarán a ordenar la interna republicana de cara a la sucesión presidencial de 2028. En Brasil, en tanto, subrayó que todo indica una probable reelección de Lula da Silva, favorecida tanto por una gestión considerada estable como por la debilidad de una oposición aún golpeada tras la inhabilitación de Jair Bolsonaro, lo que reduce las chances de un liderazgo competitivo de la derecha. Galli también mencionó otros procesos electorales que vale la pena seguir de cerca durante 2026:
Orden y planificación como claves para gestionar una pyme en 2026

El inicio de un nuevo año encuentra a muchas pymes y comercios en pleno proceso de balances, replanteos y toma de decisiones, en un contexto económico que dejó atrás la lógica de la urgencia permanente. Con un escenario más ordenado, pero también más exigente, la gestión económica y financiera vuelve a ocupar un rol central. En ese marco, la primera columna del año puso el foco en la necesidad de profesionalizar procesos, dejar atrás la improvisación y asumir que competir hoy implica planificación, control y lectura fina de los números. En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Gisela Larzabal, especialista en crecimiento económico-financiero de pymes, explicó que durante años la gestión estuvo marcada por “apagar incendios” frente a la inflación, el dólar y las urgencias diarias, pero que ese modelo quedó obsoleto. “Hoy las empresas se destacan por calidad: de producto, de servicio, de procesos y de gestión”, señaló, y remarcó que vender ya no es solo bajar precios, sino conocer costos, márgenes y rentabilidad en un mercado donde el consumidor compara más y penaliza el desorden. En ese sentido, subrayó que la planificación impositiva y financiera dejó de ser opcional: “Si no planificás, pagás mal, pagás tarde o pagás de más, y cualquiera de las tres impacta directo en la caja”. Larzabal insistió en que uno de los errores más frecuentes es pensar que los presupuestos se arman en enero, cuando en realidad requieren análisis previo, objetivos claros y revisión constante. “Los presupuestos no pueden ser armados en enero, sino más bien desde septiembre del año anterior”, afirmó, al tiempo que propuso trabajar desde el primer trimestre en costos, gastos, sueldos, impuestos y procesos clave como comprar, vender, cobrar y pagar. Para la especialista, 2026 no es un año para repetir fórmulas del pasado, sino para ordenar, planificar y profesionalizar la gestión: “No se trata de volver a empezar, sino de empezar mejor”.
Un nuevo orden global y el límite del derecho internacional

La captura de Nicolás Maduro abrió un escenario de fuerte impacto en la política internacional, que tensionó el accionar de las organizaciones internacionales. Más allá del hecho puntual, el episodio reavivó el debate sobre la vigencia del derecho internacional, el rol de los organismos multilaterales y la reconfiguración del poder global en un mundo cada vez más marcado por la lógica de las esferas de influencia. En ese contexto, la posición que adopten países como la Argentina aparece como una pieza clave dentro de un tablero geopolítico en transformación. En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Emmanuel Boente Brusa analizó que el caso venezolano expone una ruptura con el orden liberal internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial. Según explicó, la reacción moderada, o directamente el silencio, de potencias como Rusia y China frente a la captura de Maduro muestra un mundo donde las grandes potencias negocian territorios y zonas de influencia sin una defensa activa de normas comunes. Para el politólogo, este corrimiento deja al derecho internacional en un lugar frágil, más subordinado a la relación de fuerzas que a principios jurídicos universales. Boente Brusa advirtió además que los organismos internacionales quedan desdibujados en este nuevo escenario, con menor capacidad de arbitraje y control frente a decisiones unilaterales de los actores más poderosos. En ese marco, sostuvo que la Argentina deberá definir con claridad su alineamiento estratégico, entendiendo que el multilateralismo pierde peso y que los márgenes de autonomía se achican para los países periféricos. “Estamos volviendo a un mundo más crudo y realista”, señaló, donde la fortaleza política y económica será determinante para no quedar relegados en el nuevo concierto global.
El fútbol argentino y un 2025 de sorpresas

El fútbol argentino cerró el 2025 como un año atravesado por la imprevisibilidad, con campeones inesperados, rendimientos cambiantes y una fuerte carga simbólica dentro y fuera de la cancha. En un calendario cargado, con múltiples títulos y formatos, la temporada dejó más interrogantes que certezas, consolidando una sensación de paridad que atravesó a los equipos y puso en discusión los criterios para evaluar rendimientos anuales. En ese marco, el balance futbolístico se construyó más desde los procesos y los momentos que desde hegemonías sostenidas. En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Matías Rechioni analizó que el año no tuvo un “equipo del año” indiscutido, sino etapas bien marcadas donde distintos clubes lograron destacarse. Valoró especialmente las consagraciones de Platense e Independiente Rivadavia como las grandes sorpresas de la temporada, además de remarcar el protagonismo de Rosario Central, Argentinos Juniors y Estudiantes en distintos tramos del calendario. “Fue un año de momentos”, sintetizó el periodista deportivo, quien señaló que la irregularidad general impidió que un solo equipo domine de punta a punta, incluso en el análisis de la tabla anual. A la hora de elegir al entrenador del año, Rechioni no dudó en destacar el trabajo de Nicolás Diez al frente de Argentinos Juniors, resaltando su propuesta futbolística y la competitividad lograda, aunque sin coronación. En cuanto a la selección argentina, el periodista sostuvo que el equipo llega al Mundial 2026 con una base sólida y una identidad consolidada, incluso demostrando comodidad en partidos sin Lionel Messi. Si bien consideró probable la presencia del capitán en la próxima Copa del Mundo, advirtió que su rol podría ser diferente, mientras destacó la fortaleza colectiva y el compromiso del plantel como los principales activos de cara a la defensa del título. Los campeones del año
Un balance económico con promesas incumplidas y un futuro ajustado

El cierre de 2025 deja un panorama económico complejo para la Argentina, marcado por un crecimiento que no logró traducirse en una mejora generalizada y por tensiones financieras que se proyectan con fuerza hacia el año próximo. Aunque el gobierno celebró un rebote estadístico cercano al 4%, el resultado estuvo lejos de la expansión vigorosa prometida y se apoyó en pocos sectores dinámicos, mientras la industria, el comercio y la construcción continuaron en retroceso. En ese contexto, la discusión sobre la deuda y los vencimientos futuros volvió a ocupar un lugar central en el balance del año. En diálogo con FRECUENCIA ZERO, el economista José Castillo cuestionó con dureza las expectativas oficiales y recordó que el presidente Javier Milei había asegurado que la economía crecería “como pedo de buzo”, algo que claramente no ocurrió. Según explicó, el crecimiento de 2025 fue apenas un rebote frente al derrumbe previo y no alcanzó para revertir la caída de sectores clave ni del consumo. Además, advirtió sobre el peso de la deuda externa y puso el foco en los compromisos que vienen: “en 2026 hay que pagar unos 17 mil millones de dólares, con vencimientos muy concentrados”, una cifra que consideró difícil de afrontar en un país sin acceso fluido al crédito ni ingreso sostenido de dólares. De cara al año próximo, Castillo anticipó un escenario de “crecimiento flaco”, estimado entre el 2% y el 3%, nuevamente impulsado por el agro, la energía y algunos enclaves exportadores. Sin embargo, alertó que el resto de la economía seguirá golpeada y que esa dinámica puede profundizar las desigualdades: “la economía se puede partir más”, sostuvo, al señalar salarios y jubilaciones deterioradas, consumo deprimido y un aumento de los problemas de endeudamiento de hogares. Para el economista, 2026 aparece así como un año de tensiones crecientes, con una recuperación débil y riesgos estructurales que seguirán sin resolverse.
Lautaro Rodríguez: entre el sacrificio y el orgullo de vestir la celeste y blanca

La selección argentina juvenil de handball volvió a subirse a un podio continental tras conquistar la medalla de plata en los Juegos Panamericanos Junior de Asunción 2025. En un torneo marcado por la paridad y la exigencia física, el equipo nacional mostró carácter y competitividad, consolidando un proceso que combina recambio, esfuerzo y proyección internacional. Dentro de ese plantel se destacó Lautaro Rodríguez, arquero surgido de San Fernando, que fue parte del recorrido albiceleste en Paraguay y sumó una nueva experiencia defendiendo el arco argentino. En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Lautaro Rodríguez valoró el significado de la medalla más allá del resultado final y remarcó el camino recorrido para llegar hasta allí. “Detrás de esa medalla hay mucho sacrificio, mucho esfuerzo y un apoyo familiar clave”, sostuvo el arquero, que remarcó la importancia emocional de cada convocatoria. “Cada vez que te ponés la camiseta de la selección y escuchás el himno, se te pone la piel de gallina. Entrás a la cancha con una fuerza que no se puede explicar”, agregó, al recordar lo vivido en Asunción y en otros torneos internacionales. El juvenil también se refirió a las dificultades estructurales del handball argentino y al rol particular del arquero en un deporte todavía amateur. Rodríguez explicó que la falta de competencia de alto nivel y de recursos obliga a “buscar la manera de mejorar incluso fuera del club”, y llamó a los más chicos a no rendirse. “El que llega más lejos no siempre es el más talentoso, sino el más constante. El deporte siempre te da revancha”, aseguró, con la convicción de quien ya conoce el esfuerzo diario que implica representar al país.
Reclamo sindical por un debate real sobre la reforma laboral

La reforma laboral impulsada por el gobierno abrió un nuevo frente de discusión en la agenda pública. El anuncio del envío del proyecto al Congreso reavivó tensiones con el movimiento obrero, que cuestiona la falta de diálogo previo y alerta sobre el impacto que podría tener en un mercado laboral marcado por la informalidad y la falta de crecimiento económico. En este contexto, la CGT insiste en que cualquier cambio debe partir de un debate profundo sobre el modelo productivo y las condiciones económicas que permitan crear empleo genuino. En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Fernando Barrera, secretario de profesionales de UPCN, cuestionó que el gobierno haya avanzado sin convocar a empresarios, sindicatos y fuerzas políticas a una discusión previa. Para el dirigente, la clave no pasa por modificar leyes sino por impulsar un modelo económico capaz de generar trabajo registrado y de calidad. También criticó la idea de crear un fondo de indemnización, advirtiendo que incluso las pymes lo rechazan porque implicaría un costo adicional sin garantizar beneficios. En su análisis, Barrera remarcó que la Argentina necesita discutir el futuro del trabajo y del Estado, pero desde una perspectiva estratégica y no desde el ajuste. Planteó que la política debe generar ámbitos reales de debate para adecuar la legislación a las nuevas formas de empleo y a la realidad social de un país donde la informalidad alcanza a casi la mitad de los trabajadores. También llamó a repensar el rol estatal bajo un concepto de “Estado promotor”, capaz de impulsar sectores productivos, garantizar investigación científica y sostener políticas de desarrollo que permitan proyectar empleo, crecimiento y estabilidad para las generaciones que hoy ya no pueden planificar su futuro.
Argentina frente a un acuerdo desigual con Estados Unidos

El anuncio del marco para un acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos generó un fuerte impacto político y económico, especialmente porque la Casa Blanca difundió el contenido antes que el propio gobierno argentino. El entendimiento plantea una apertura amplia de mercados, compromisos regulatorios y alineamientos geopolíticos de gran calibre, en un contexto en el que la economía local atraviesa una caída de empresas, pérdida de empleo y dificultades para acceder al financiamiento internacional. Mientras el gobierno celebró el anuncio como un hito, aún no existe un texto oficial presentado en el país ni claridad sobre su eventual implementación. En diálogo con FRECUENCIA ZERO, el economista José Castillo comparó este anuncio con el intento fallido del ALCA en los años 90 y 2000, señalando que la asimetría estructural entre ambas economías sigue intacta. Recordó que en aquel entonces incluso gobiernos latinoamericanos alineados con Washington ofrecían concesiones profundas, pero finalmente era Estados Unidos quien frenaba la negociación por presiones internas, especialmente del lobby agrícola. A su juicio, la situación actual repite esa matriz: Argentina es competidora, no complementaria, de EE.UU. en sectores claves como la carne, el maíz y la soja, lo que anticipa resistencias políticas dentro del propio sistema norteamericano. Castillo también advirtió que el marco divulgado por la Casa Blanca contiene varios “goles para Estados Unidos y ninguno para la Argentina”, incluso a ojos de economistas liberales. Señaló que sectores industriales nacionales quedarían expuestos a una competencia imposible de igualar si Argentina acepta productos estadounidenses bajo normas de EE.UU. sin certificaciones adicionales, lo que podría afectar a ramas como autopartes, maquinaria, química y farmacéutica, donde compañías locales de peso, como Bagó o Roemmers, quedarían en desventaja frente a laboratorios norteamericanos. Además, remarcó que la falta de información oficial genera incertidumbre incluso entre gobernadores y actores productivos: “Nadie sabe nada; solo conocemos lo que dijo Trump”. El economista también destacó que varios puntos del acuerdo exceden lo comercial y responden a una estrategia geopolítica de Estados Unidos frente a China. El compromiso argentino de adoptar estándares laborales y ambientales en la evaluación de terceros países funciona, según Castillo, como un mecanismo para justificar futuras restricciones al comercio con el gigante asiático. A ello se suma el reconocimiento de EE.UU. como jurisdicción adecuada para transferencias de datos personales, lo que abre la puerta a una ventaja regulatoria para gigantes tecnológicos norteamericanos frente a actores locales y regionales. Para el analista político, es improbable que un acuerdo integral avance sin pasar por el Mercosur, pero sí podrían aplicarse fragmentos que resulten funcionales a Washington. ¿Qué dice el marco para el acuerdo?
Mar del Plata: un festival que sostiene al cine y abre puertas a nuevas miradas

La 40° edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata vuelve a convertir a la ciudad balnearia en el centro cinematográfico más importante del país. Único festival de clase A en América Latina, reconocido por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Cine, combina competencia internacional, estrenos, restauraciones y actividades especiales. Además de atraer turismo cultural y acercar producciones del mundo entero, el festival se sostiene como un espacio clave para el intercambio entre directores, actores, estudiantes y público general, en una tradición que se remonta a mediados del siglo XX. En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Magalí Cristoforo destacó que el carácter internacional del festival es determinante para su relevancia. Señaló que no solo permite disfrutar estrenos de distintos países, sino que abre lugar a nuevas voces, especialmente dentro del cine independiente, a través de secciones como Pantalla UBA o Panorama de Nuevos Talentos. También subrayó la importancia de mantener la categoría de festival competitivo, que lo sitúa en la misma escala que Cannes o Berlín, algo que “no es menor para la industria local” porque atrae obras diversas y fomenta el crecimiento de realizadores en formación. Cristoforo remarcó que el cine argentino conserva rasgos propios, particularmente en el ritmo narrativo, aún cuando convive con la creciente influencia de modelos internacionales. Si bien existe la crítica recurrente de que el cine nacional es “lento”, para ella ese tempo forma parte de su identidad artística y se vincula con cómo se buscan contar historias que dialogan con la memoria y el contexto del país. Sin embargo, advirtió que la atención del público está cambiando: la cultura de la inmediatez y el consumo veloz de contenidos dificulta sostener películas largas o complejas, lo que obliga a pensar nuevas estrategias para mantener el interés sin perder profundidad. Consultada sobre el presente del cine independiente, fue clara: hacer cine hoy “es difícil, pero no imposible”. Los costos de producción, la reducción de apoyos estatales y la necesidad de competir en festivales antes del estreno comercial imponen desafíos, pero la posibilidad de coproducción con otros países y la aparición de nuevas plataformas permiten sostener proyectos. Para Cristoforo, lo esencial es escribir, crear y persistir, sin dejar que las limitaciones económicas definan la imaginación: “El cine sigue vivo porque seguimos buscando contar algo”, afirmó.