El inicio de un nuevo año encuentra a muchas pymes y comercios en pleno proceso de balances, replanteos y toma de decisiones, en un contexto económico que dejó atrás la lógica de la urgencia permanente. Con un escenario más ordenado, pero también más exigente, la gestión económica y financiera vuelve a ocupar un rol central. En ese marco, la primera columna del año puso el foco en la necesidad de profesionalizar procesos, dejar atrás la improvisación y asumir que competir hoy implica planificación, control y lectura fina de los números.
En diálogo con FRECUENCIA ZERO, Gisela Larzabal, especialista en crecimiento económico-financiero de pymes, explicó que durante años la gestión estuvo marcada por “apagar incendios” frente a la inflación, el dólar y las urgencias diarias, pero que ese modelo quedó obsoleto. “Hoy las empresas se destacan por calidad: de producto, de servicio, de procesos y de gestión”, señaló, y remarcó que vender ya no es solo bajar precios, sino conocer costos, márgenes y rentabilidad en un mercado donde el consumidor compara más y penaliza el desorden. En ese sentido, subrayó que la planificación impositiva y financiera dejó de ser opcional: “Si no planificás, pagás mal, pagás tarde o pagás de más, y cualquiera de las tres impacta directo en la caja”.
Larzabal insistió en que uno de los errores más frecuentes es pensar que los presupuestos se arman en enero, cuando en realidad requieren análisis previo, objetivos claros y revisión constante. “Los presupuestos no pueden ser armados en enero, sino más bien desde septiembre del año anterior”, afirmó, al tiempo que propuso trabajar desde el primer trimestre en costos, gastos, sueldos, impuestos y procesos clave como comprar, vender, cobrar y pagar. Para la especialista, 2026 no es un año para repetir fórmulas del pasado, sino para ordenar, planificar y profesionalizar la gestión: “No se trata de volver a empezar, sino de empezar mejor”.

