El histórico Hogar Obrero (EHO) abrió sus puertas en 1905 y se convirtió en la primera cooperativa del país. Tras 114 años de actividad, la organización llegó a tener casi 2 millones de asociados, 300 sucursales de supermercados en todo el país y más de 13 mil empleados. Hoy, por primera vez en su historia, tiene una presidenta mujer: Adriana Kleiman.

Sin embargo, 30 años más tarde se encuentra vigente y con varios proyectos de construcción de viviendas en la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, pero cuyo financiamiento se vio dificultado tras el contexto de crisis actual: «No tenemos financiación propia por los intereses altísimos que no existen en ninguna parte del mundo: estamos explorando posibilidades alternativas porque necesitamos créditos para comenzarlas», advirtió, enumerando posibles acuerdos con el Instituto de la Vivienda y con el Fondo Provincial de Viviendas, que no tienen «intereses abusivos ni usurarios».
Además, Kleiman diferenció la misión de la cooperativa con la de las empresas con fines de lucro. «Nosotros construimos las viviendas de nuestros asociados como si la construyeran ellos mismos, firmar un contrato de alquiler con nosotros es un poco tener una vivienda para toda la vida porque está garantizado que esa vivienda no se va a vender, va a poder seguir viviendo ahí todo el tiempo que quiera o que necesite, es el primer paso para la independencia y la casa propia», confió y definió que «el hogar obrero es una empresa muy respetada y muy querida, tenemos presencia en todo el mundo cooperativo».